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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1389

Thiago giró la cabeza lentamente hacia Nadia. Tal vez aún albergaba un hilo de esperanza.

—¿Por qué Bárbara lo llama papá?

Al hablar, su voz temblaba. Parecía un hombre a punto de ahogarse, implorando que Nadia le dijera que Bárbara era su hija, aunque fuera mentira, solo para encontrar algo de consuelo.

Pero Nadia ya no tenía ánimos para seguir engañándolo.

—Bárbara es hija mía y de Benicio, y el bebé que acabo de abortar también era suyo. Aquella noche que te emborrachaste, terminaste como un trapo inútil; ni siquiera me tocaste.

Pronunció aquellas palabras con una tranquilidad espeluznante. Al terminar, pareció liberarse de un gran peso, caminó hacia Benicio y tomó la mano que él le ofrecía.

—Thiago, jamás te amé. Es más, me dabas asco.

Thiago estaba destrozado, pero intentó juntar los pedazos de su dignidad.

—¿Por qué?

Había muchos por qué de los que quería saber la respuesta.

—Cuando firmé contrato con tu agencia, Benicio y yo ya éramos novios. Pero tú te empeñaste en imponerte, me declaraste tu amor, me diste proyectos y regalos carísimos, todo para demostrarme que eras mejor que él. Benicio se sintió inferior ante ti y fue él quien me pidió que termináramos.

—Pero aún nos amábamos. Acepté romper con él solo para darle un tiempo de respiro, pero tú te aprovechaste de mi vulnerabilidad y te apoderaste de mi vida.

—Por mi carrera, no tuve más opción que fingir contigo, sonreírte y hacerte creer que no podía vivir sin ti. Pero no tienes idea de las náuseas que sentía cada vez que me pedías matrimonio.

—Thiago, acepto que hiciste mucho por mí, pero eso nunca me conmovió. Solo lo hacías para satisfacer tu propio ego. Nunca hubo amor entre nosotros; todo este tiempo solo estuviste enamorado de tu propia fantasía.

—No pierdas más tiempo hablando con él, ¡vámonos! —dijo Benicio jalando a Nadia.

Nadia lanzó una mirada nostálgica a Thiago y, finalmente, se marchó con Benicio.

A lo lejos, Renata suspiró aliviada y apoyó la espalda contra la pared.

Listo. Su plan había funcionado a la perfección.

Todo estaba consumado.

Una sonrisa se dibujó en sus labios. Entonces, un grito desgarrador resonó en el lugar, haciéndola voltear hacia el pasillo.

Thiago golpeaba la pared con los puños, gritando descontrolado, como si hubiera perdido la razón.

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