La recepcionista no iba a decirlo, pero en realidad ya no hacía falta.
Dado que la suegra de Juana se había puesto tan nerviosa al darse cuenta de que los habían encontrado, lo más seguro era que intentara cambiar de escondite, así que solo tenían que esperar en silencio a que salieran.
Doña Wendy, al ver a Juana cada vez más delgada, sintió una gran compasión por ella.
—Hija, no te preocupes, te aseguro que vamos a encontrar a tu bebé.
Juana abrazó a Doña Wendy.
—Perdónenme, les he causado muchísimos problemas.
—Somos vecinos, y los vecinos estamos para ayudarnos mutuamente.
No tuvieron que esperar mucho antes de ver salir apresuradamente a la suegra y la cuñada de Juana; la mujer mayor llevaba al bebé en brazos mientras la otra arrastraba las maletas.
Juana corrió hacia ellas de inmediato.
—¡Devuélvanme a mi hijo!
Al ver a Juana, ambas se llevaron un susto y trataron de huir por otro camino, pero Isabella les cerró el paso.
—Lo que están haciendo es un delito, ¿lo saben?
La suegra fulminó a Isabella con la mirada.
—¡Esto es un asunto de familia, a ti qué te importa!
Isabella entrecerró los ojos.
—Ustedes creen que como Juana está sola no puede enfrentarse a toda su familia, y que no le queda más remedio que agachar la cabeza y callarse, ¿verdad? Pues se equivocan, ella nos tiene a nosotros. Aunque solo seamos sus vecinos, estaremos firmemente a su lado apoyándola.
—¡Mi hijo está muerto! ¡Murió! Y solo dejó a este bebé, es la única sangre de la familia Benítez que nos queda, ¡no se lo voy a entregar a una extraña!
—¡Para el bebé, las extrañas son ustedes!
—Tú...
—Juana no ha llamado a la policía por respeto, porque todavía las considera la familia de su esposo, ¡pero si la acorralan, lo hará! Usted ya es una mujer mayor y seguramente no le importa ir a prisión, pero mejor piense en su hija, ¡su familia y su carrera podrían irse a la ruina por esto!
Esas palabras asustaron de verdad a la anciana, y la cuñada de Juana tampoco se atrevió a dar un paso más, ya que su propio futuro era lo más importante.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...