Por la noche, Víctor se hospedó en el mismo hotel de Floriana.
Después de darse un baño, ambos subieron al restaurante que estaba en el último piso para cenar.
Mientras Floriana estaba en uno de los cubículos del baño, escuchó que entraban dos mujeres conversando animadamente.
Debido a que la producción del rodaje había rentado gran parte del hotel, los únicos que cenaban en aquel restaurante esa noche eran los del personal técnico y el elenco.
—¿El que entró ahorita con Floriana era su esposo, el millonario?
—Sí, es él. Lo ubico por unas fotos en internet.
—Siempre pensé que los vatos de ese nivel eran unos rucos panzones o feos, pero no manches, está guapísimo. Hasta tiene mejor porte que los galanes principales de nuestro proyecto.
—Y no solo eso, tiene una presencia increíble. A fin de cuentas viene de una familia forrada de billetes como los Crespo, esa clase te la da el dinero.
—Aunque también he oído que antes era un mujeriego empedernido. Se llegó a rumorear que andaba con dos mujeres al mismo tiempo, y que ellas se madrearon por él hasta terminar en el hospital.
—Esos tipos con lana nunca pueden conformarse con una sola mujer.
—Dicen por ahí que además es muy espléndido para regalar cosas.
—¿Qué? ¿A poco ya le echaste el ojo?
—Pues, la verdad, yo no estoy menos guapa que Floriana, ¿no?
En ese instante, ambas soltaron una carcajada cómplice.
—¡Por lo menos eres mucho más joven que ella!
Floriana tomó aire profundamente. Conocía perfectamente a ambas actrices; de hecho, la que acababa de insinuar sus intenciones era la misma que interpretaba a su mejor amiga en el proyecto. Era una chavita recién egresada de la academia de teatro, y efectivamente, bastante más joven.
Tras bromear un rato más, las dos chicas se marcharon. Floriana salió del baño un momento después, justo cuando su celular empezó a sonar. Era una llamada de Carlota.
—Mami, hoy mi maestra me dio un diploma.
—¿Ah, sí?
—¡Ajá! Fui la que más ayudó a barrer y acomodar las cosas en el salón. Me dieron un diploma por trabajadora.
—¡Órale, qué lista me saliste, mi niña!
—La muchacha de limpieza me contó que papá regresó a la casa anoche, pero se volvió a ir rapidísimo. Lo extraño un poquito.
—Tu papá está aquí con mamá.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...