—Floriana, de verdad te amo.
—Lo sé —respondió Floriana.
Ella nunca había dudado del amor de Víctor, y ella también lo amaba, pero a veces las personas que se aman simplemente no encajan juntas.
—Quería cambiar por ti, pero luego pensé: si cambio por ti y me convierto en alguien que no me gusta, ¿valdría la pena? —dijo Víctor, pasándose una mano por el cabello con frustración.
—No lo valdría —respondió Floriana por él—. Tampoco podría cargar con el peso de ese sacrificio.
Víctor asintió.
—Exacto. No quiero cambiar, ni tampoco quiero sacrificarme por nadie.
Al escuchar esto, Floriana sintió una punzada en el corazón.
Había estado usando la razón como escudo. Decir que le dejaba la decisión a Víctor en realidad solo mostraba su propia debilidad; no se atrevía a decidir, pues le dolía demasiado la idea del divorcio.
Pero ahora, Víctor había tomado la decisión.
—Lo siento, Floriana. Divorciémonos —le dijo él, soltando una sonrisa amarga.
—Está bien.
De hecho, Floriana ya le había pedido permiso al director para ausentarse. Solo tenían que ir al Registro Civil para tramitar el divorcio directamente.
Al final, terminar el papeleo no les tomó ni media hora. Al salir, ambos miraron sus actas de divorcio con cierta melancolía.
El tiempo que decidieron estar juntos en realidad no fue muy largo y pasaron muchas cosas en el intermedio. No es que no se amaran, pero divorciarse era lo mejor para los dos.
—Una vez que se anuncie nuestro divorcio, seguro Facundo volverá a buscarlas a ti y a Carlota. Mantengámoslo en secreto por ahora —dijo Víctor—. En cuanto a la casa, ustedes sigan viviendo ahí. Yo daré una vuelta de vez en cuando, así Facundo no sospechará nada.
—Aunque no lo mencionaras, te lo iba a pedir —asintió Floriana.
—Tampoco se lo digas a Carlota por ahora, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —aceptó Floriana tras quedarse en silencio un momento.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...