Entrar Via

La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1281

—¿Te llevo a la empresa al rato?

Jimena no le respondió de inmediato, solo siguió lavándose los dientes.

Federico tampoco tenía prisa; esperó su respuesta en silencio.

Tras enjuagarse la boca, Jimena dejó el vaso y el cepillo, y respondió con un tono indiferente:

—El chofer me va a llevar; no es necesario que vayas.

Federico sabía que iba a rechazarlo, así que ya tenía una excusa preparada.

—Me queda de paso para ir al Grupo Núñez —dijo él con una sonrisa.

—Ya lo pensé y, en unos días, empezaré a trabajar en el Grupo Núñez.

—Mi mamá ya está muy cansada. Una vez que dominemos bien todo el negocio, la dejaremos jubilarse para que descanse.

Jimena no hizo ningún comentario al respecto.

Federico seguía abrazándola por la cintura, sin intenciones de soltarla.

—El Grupo Núñez tiene mucho trabajo; me duele verte tan presionada últimamente.

Jimena se quedó en silencio, sin saber qué decir.

A decir verdad, no veía por ningún lado que a Federico le doliera verla así.

La semana pasada se habían cruzado en el Grupo Núñez, y él ni siquiera la saludó.

Jimena bajó la cabeza, se lavó la cara y continuó con su rutina de cuidado de la piel.

Federico permaneció abrazándola, y de vez en cuando usaba una mano para pasarle los distintos frascos y cremas.

Ella simplemente lo ignoraba, actuando como si los abrazos del hombre no tuvieran ningún efecto en ella.

Al terminar, caminó hacia el tocador.

Federico la siguió sin dudarlo.

Durante todo ese tiempo, no apartó las manos de su cintura.

Jimena llegó al tocador, se sentó, quitó las manos de Federico de su cuerpo y le dijo con voz apagada:

—Me voy a maquillar.

Federico asintió, pero no se fue; se quedó esperando en silencio a su lado.

Jimena lo observó de reojo a través del espejo y comentó:

Su piel era impecable por naturaleza, así que incluso sin maquillaje se veía deslumbrante.

Únicamente se aplicó un maquillaje ligero para verse un poco más arreglada.

Cuando salió del área del tocador, Federico ya había salido del vestidor, usando un traje elegante.

Al ver a Jimena, caminó hacia ella con una amplia sonrisa.

—Ya dejé preparado el traje que vas a usar hoy.

Jimena asintió con suavidad. —De acuerdo, gracias.

Federico intentó acercarse a ella, pero en ese momento Jimena entró al vestidor y cerró la puerta justo en su cara.

Federico se quedó del otro lado y sonrió resignado.

No se alejó, simplemente se quedó esperando frente a la puerta.

Una vez dentro, Jimena observó el traje que Federico había colgado para ella y enarcó una ceja.

Si no se equivocaba, el traje que le había escogido era exactamente del mismo color que la corbata que él traía puesta.

Las intenciones del hombre eran más que evidentes.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda