En cuanto Gonzalo se fue, sus hombres salieron corriendo del privado detrás de él. Ninguno se atrevió a quedarse ahí por miedo a hacer enojar más a Federico.
Ya a solas, Federico fijó su mirada profunda en Jimena.
—¿No que eras de armas tomar, señorita Calvo? ¿Cómo dejaste que un cabrón como este se quisiera pasar de listo?
Federico se le quedó viendo a la muñeca enrojecida de Jimena, con los ojos llenos de molestia y tratando de controlarse.
Al notar la tensión, Violeta hizo una mueca de incomodidad y murmuró:
—Señorita Calvo, voy yendo a sacar el carro.
Federico le lanzó una mirada fulminante y habló con voz grave:
—¿Vas a manejar tú? Acabas de tomar, no puedes manejar así.
Violeta se quedó sin palabras. Federico la miró con más frialdad.
—Ve a la entrada y dile a mi chofer que te lleve. Yo la llevo a ella.
Al escuchar eso, Violeta volteó a ver a Jimena. Sin embargo, Federico se interpuso bloqueándole la vista y le extendió la mano.
—Dame las llaves del coche.
Como Jimena no se opuso, Violeta sacó las llaves de su bolsa y se las entregó a Federico. Él apretó el llavero en el puño, se dio la vuelta y miró a su exesposa.
—Yo te llevo a tu casa.
Jimena levantó la vista y le contestó con total calma:
—Puedo manejar yo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...