
Marea de Pasión: El Contrato Benavente
| Autores | Carolina Ramírez |
| Categorias | Romance |
| Visualizações | 0 |
| Capítulos | 144 |
| Status | Em Andamento |
Resumen de Marea de Pasión: El Contrato Benavente
Marea de Pasión: El Contrato Benavente de Carolina Ramírez – Una obra maestra de la literatura Romance
Marea de Pasión: El Contrato Benavente, Em Andamento, destaca por su trama bien construida, personajes convincentes y temas universales. Escrito por Carolina Ramírez, este trabajo de Romance ofrece una experiencia de lectura rica e inolvidable.
A manos de Victoria Ybarra llegó una ficha matrimonial que parecía una broma. Sobre Saúl Benavente, el heredero más temido de la capital, solo había tres frases: "Millonario. Guapo. Muy bien dotado".
Mientras cenaban, Saúl troceaba su filete con una elegancia gélida. De pronto, levantó la mirada y soltó una cuarta frase que le erizó la piel:
—Y sobre lo último, nena, estoy abierto a una auditoría cuando quieras.
Victoria sintió un escalofrío. Nadie le había advertido que, detrás de esa fachada de "tiburón" de los negocios, el sucesor de la poderosa familia Benavente era un cínico de lo más provocador.
La noche de bodas, Saúl se desató la bata con total despreocupación y fue directo al grano:
—Señora Benavente, ¿qué tipo de matrimonio prefiere? Porque, le advierto, yo no sirvo para vivir en celibato.
Victoria fijó la vista en las gotas de agua que resbalaban por su cuello y, sabiendo que el hombre era, en efecto, un "paquete" completo, respondió con firmeza:
—Menos charla y más acción.
Todo el círculo social juraba que aquello sería un desastre. Sabían que Victoria había arrastrado una obsesión por Daniel Ortega durante siete años. Todos apostaban a que ese "matrimonio de conveniencia" no duraría ni tres inviernos; decían que eran una pareja de plástico. Incluso el propio Daniel estaba convencido de que ella solo se había casado por despecho.
Cuando un amigo le preguntó a Saúl si no le importaba ser el "segundo plato", él recordó la forma en que Victoria se aferraba a sus hombros entre gemidos cada noche y sonrió con arrogancia:
—Ella ya me eligió a mí. Después de probar esto, ¿a quién más podría mirar?
Los rumores no pararon... hasta que estalló la tormenta. Durante una gira de baile en Berlín, una ventisca y una epidemia de gripe dejaron a Victoria atrapada y sola. Contra todo pronóstico, Saúl cruzó medio mundo desafiando el peligro.
Cuando ella lo vio aparecer entre la nieve, con el abrigo empapado y la mirada llena de una angustia que nunca antes le había conocido, él solo le dijo:
—Mi amor, vine a llevarte a casa.
Tiempo después, en una entrevista, al preguntarle sobre los rumores de divorcio, Victoria entrelazó sus dedos con los de su esposo y declaró:
—Lo nuestro no es un contrato; el señor Benavente es el gran amor de mi vida.
Y es que hay personas que llegan para enseñarte que el amor de verdad no se mendiga... se vive a flor de piel.


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