¿Mi Jefa?
¡Los espectadores se quedaron con los ojos desorbitados!
¡Los apodos entre estos dos eran cada vez más explosivos!
—¡De verdad eres tú! —El Profesor Peter empujó a los demás jueces y caminó a zancadas hacia Aldana, mirándola de arriba abajo con una alegría evidente—. Con la gorra puesta, ni te había reconocido.
—Ya te falla la vista por la edad —respondió Aldana, lanzándole una mirada indiferente y sin guardarse nada—. Te dije que dejaras de hacer cosas malas y no me creíste.
—¡Ay! —Con esas palabras, el presentador palideció, y el profe Bonifacio soltó un fuerte jadeo a su lado.
Dios santo.
Ese tipo de cosas no se le dicen a una eminencia.
Sin embargo, para sorpresa de todos, el Profesor Peter no solo no se ofendió, sino que soltó una carcajada sincera.
Esa escena dejó a los presentes aún más confundidos.
Pronto, el Profesor Peter se calmó y preguntó lleno de dudas: —Mi Jefa, ¿dices que eres la Dra. Noche? ¡Debe ser una broma!
Ambos se habían conocido en un mercado clandestino de medicamentos.
En ese entonces él había sufrido un ataque repentino y, por suerte, se topó con Aldana, quien le salvó la vida.
Luego charlaron y descubrieron que tenían intereses en común.
Sumado a que la chica era una prodigio en la medicina, mantuvieron el contacto.
Con su ayuda, su desarrollo en el campo médico fue meteórico.
Gracias a ella, sus ascensos no pararon de llegar.
En cuanto al apodo, ella misma se había presentado como "su Jefa", y él simplemente se acostumbró a llamarla así.
—¿Cómo vas a ser tú la Dra. Noche? —El Profesor Peter se rascó el cabello rizado, preguntando con incredulidad en un inglés fluido—. Mi Jefa, ¡tú me dijiste que la Dra. Noche era tu amiga!
—¿Yo dije eso? —Aldana parpadeó, dispuesta a fingir amnesia para salir del apuro.

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