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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1919

Afortunadamente, todos estaban concentrados en su comida y charlando sobre los preparativos de la boda.

Nadie notó el cambio en su expresión.

Lourdes suspiró aliviada y, aguantando las náuseas, terminó de cenar.

***

Al terminar.

Lourdes aprovechó la primera oportunidad para escapar al baño y casi vomita hasta el alma.

Terminó tan agotada que tuvo que apoyarse en la pared para no caerse.

Su estómago por fin se sentía mejor.

Lourdes se armó de valor y se retocó el maquillaje.

Abrió la puerta y, justo cuando estaba a punto de salir.

Descubrió a Aldana de pie en la entrada, con una paleta en la boca y clavándole una mirada intensa.

—Aldi...

Lourdes se quedó paralizada un segundo, y se esforzó por sonreír: —¿No estabas en la sala jugando con Gordito? ¡Qué haces aquí escondida!

—¿Problemas de estómago?

Aldana levantó la mirada, y un aire gélido se reflejó en sus hermosos rasgos: —Te escuché vomitar.

...

La sonrisa de Lourdes casi se desmorona; curvó sus labios rojos: —Sí, la verdad últimamente me he sentido un poco mal. Hace rato comí pato asado y yo...

—Dame tu mano.

Aldana tiró el resto de la paleta al bote de basura y le tendió la mano.

—Estoy bien.

Lourdes se resistió, con una sonrisa que más bien parecía una mueca de dolor: —Solo necesito unas pastillas para el estómago, de verdad.

—¿Vas a cooperar por las buenas o voy a tener que usar la fuerza?

Aldana apretó los labios, y en la oscuridad de sus ojos se asomó una mezcla de frialdad y emociones indescifrables.

...

Lourdes la miró fijamente. Unos segundos después, le tendió la mano resignada.

Aldana le tomó el pulso.

Y en cuestión de segundos, tuvo la respuesta.

Tal y como lo sospechaba, estaba embarazada.

—No fue mi intención ocultárselos —al ver la mirada severa de su hermana, Lourdes se acobardó y empezó a explicarse de inmediato—: Todo esto fue muy repentino, no sabía qué hacer con este bebé.

Lourdes volvió a agachar la cabeza, su hermoso rostro mostraba una profunda tristeza.

—Creo que...

Negó con la cabeza y respondió sin fuerzas: —Cuando pase la boda de Gilda, abortaré.

—¿Ya lo pensaste bien? —insistió Aldana, entendiendo el conflicto de su hermana.

Lourdes siempre había sentido que enamorarse de otro hombre era una traición a Aris Guzmán.

Por eso.

Aunque a todos les quedaba claro que sentía algo por Darío.

Ella no se atrevía a aceptarlo.

Y en cuanto a ese bebé...

Si realmente no lo quisiera, ya habría abortado. No habría esperado casi tres meses.

—Si de verdad no lo quieres, yo tengo unos remedios naturales que no lastimarán tu cuerpo.

Aldana la miró a los ojos y dijo lentamente: —Pero si decides tenerlo, a nuestra familia no le va a faltar dinero para mantenerlo.

Sería un buen compañero de juegos para Gordito.

Así no tendrían que pelearse por robarse al único niño de la familia.

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