Afortunadamente, todos estaban concentrados en su comida y charlando sobre los preparativos de la boda.
Nadie notó el cambio en su expresión.
Lourdes suspiró aliviada y, aguantando las náuseas, terminó de cenar.
***
Al terminar.
Lourdes aprovechó la primera oportunidad para escapar al baño y casi vomita hasta el alma.
Terminó tan agotada que tuvo que apoyarse en la pared para no caerse.
Su estómago por fin se sentía mejor.
Lourdes se armó de valor y se retocó el maquillaje.
Abrió la puerta y, justo cuando estaba a punto de salir.
Descubrió a Aldana de pie en la entrada, con una paleta en la boca y clavándole una mirada intensa.
—Aldi...
Lourdes se quedó paralizada un segundo, y se esforzó por sonreír: —¿No estabas en la sala jugando con Gordito? ¡Qué haces aquí escondida!
—¿Problemas de estómago?
Aldana levantó la mirada, y un aire gélido se reflejó en sus hermosos rasgos: —Te escuché vomitar.
...
La sonrisa de Lourdes casi se desmorona; curvó sus labios rojos: —Sí, la verdad últimamente me he sentido un poco mal. Hace rato comí pato asado y yo...
—Dame tu mano.
Aldana tiró el resto de la paleta al bote de basura y le tendió la mano.
—Estoy bien.
Lourdes se resistió, con una sonrisa que más bien parecía una mueca de dolor: —Solo necesito unas pastillas para el estómago, de verdad.
—¿Vas a cooperar por las buenas o voy a tener que usar la fuerza?
Aldana apretó los labios, y en la oscuridad de sus ojos se asomó una mezcla de frialdad y emociones indescifrables.
...
Lourdes la miró fijamente. Unos segundos después, le tendió la mano resignada.
Aldana le tomó el pulso.
Y en cuestión de segundos, tuvo la respuesta.
Tal y como lo sospechaba, estaba embarazada.
—No fue mi intención ocultárselos —al ver la mirada severa de su hermana, Lourdes se acobardó y empezó a explicarse de inmediato—: Todo esto fue muy repentino, no sabía qué hacer con este bebé.

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