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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 334

La entrega de premios sería en una semana.

—¿Cuándo van a anunciar su relación? —preguntó Rogelio con los labios finamente curvados y un tono grave.

Su pequeña estaba siendo destrozada en internet, y para colmo, no le permitía intervenir.

Leonardo no respondió, sino que miró el rostro de su hermana.

Si Aldi no estaba de acuerdo, él no se atrevería a anunciarlo.

—Esperemos un poco más.

Aldana terminó todo el café y le entregó el vaso vacío a Rogelio. Satisfecha y llena, se recostó en el asiento con una expresión de total comodidad.

—No hagan caso a los comentarios en internet. Conserven las pruebas, nos servirán para demandar más tarde.

Esta vez, iba a darles una buena lección a ese grupo de «difamadores».

— —

Luminara.

Cuando Aldana salió de la ducha, su teléfono vibró.

Era Sombra.

—Alda, ¿así que tienes nuevo amor y te olvidas de los viejos amigos, eh?

Sombra estaba sentada en un reservado de un bar, con las piernas cruzadas perezosamente y moviéndolas con aire desenfadado. A su lado, una chica joven y bonita, visiblemente tímida, le servía una copa con las mejillas sonrojadas.

—Mañana.

Aldana se secaba el pelo mojado con una toalla, su tono era relajado.

—Después de clases, nos vemos en el bar.

—¿Vienes sola?

Sombra sonrió con picardía.

—¿No vas a traer a ese viejo tuyo para que le eche un vistazo?

Aldana apretó los labios y dijo palabra por palabra:

—Vuelve a decirle viejo y vas a ver.

—Tsk, tsk, tsk.

Sombra chasqueó la lengua, tomó un sorbo de vino tinto y casi se atraganta.

—¿Ni siquiera se han casado y ya lo defiendes así? Para reconocer patanes, yo soy la más experta.

¿Sombra?

Al ver ese nombre, los nervios de Rogelio se tensaron de inmediato y ciertos datos acudieron a su mente.

Si no recordaba mal, esa era la persona que se le había adelantado y había comprado a un precio exorbitante el «Sector La Alameda», solo para terminar plantando cilantro.

Incluso la casa de Serena en Luminara había sido transada por esta misma persona llamada «Sombra».

Y lo más importante... Ese tal Sombra era... un hombre.

¿Quién diablos era, que ni siquiera la Liga de Hackers podía encontrar información sobre él?

¿Por qué Aldana estaba hablando con él tan tarde en la noche?

Recordó la escena de hacía un momento, cuando abrió la puerta.

La joven sí que parecía algo alterada.

—...

La mirada de Rogelio se ensombreció y un pánico se apoderó de él.

*Mierda. ¿Será que me va a dejar?*

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