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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 333

Al terminar la fiesta de graduación, Aldana siguió las indicaciones de un mensaje de texto y se dirigió a la entrada de la escuela.

Un deportivo negro estaba estacionado bajo un gran árbol, en un lugar muy discreto.

Aldana, con su mochila al hombro y las manos en los bolsillos de la chaqueta del uniforme, llevaba una gorra que le cubría gran parte del rostro. Bajo la luz de la farola, la penumbra apenas revelaba la mitad de su cara, que seguía siendo increíblemente hermosa.

—Por aquí.

Leonardo, apoyado en la puerta del coche, la saludó con la mano.

Aldana se acercó, pero su mirada buscaba detrás de Leonardo.

No vio a Rogelio por ningún lado.

Él la había recogido todos los días. ¿Acaso hoy, pensando que Leonardo estaría allí, se había tomado el día libre?

Aldana hizo un puchero y ladeó la cabeza con desgana, negándose a subir al coche.

—¿Qué pasa? —Leonardo, que conocía perfectamente los pensamientos de su enamoradiza hermana, sintió ganas de molestarla.

Aldana no dijo nada, su expresión era de total desánimo.

—Se atreve a no venir a recogerte. Me parece que a ese viejo se le subieron los humos —dijo Leonardo, carraspeando y fingiendo enojo—. ¿Qué te parece si te vienes a casa conmigo y lo ignoras unos días para darle una lección?

—No quiero.

Aldana bajó la mirada, escondiendo su rostro en el cuello de la chaqueta, su voz sonaba apagada.

—Llévame a Luminara.

—Se está pasando de listo. Si no lo pones en su lugar ahora, ¿cómo vas a lidiar con él en el futuro?

Leonardo se estaba entusiasmando cada vez más.

—A... Lu-mi-na-ra.

Aldana levantó los párpados, revelando unos ojos oscuros como la noche que infundían un temor escalofriante.

Leonardo se quedó helado, observando a su hermana en silencio.

Dos segundos después, soltó una carcajada.

Realmente necesitaba investigar si Rogelio le ponía alguna «poción de amor» en la comida. De lo contrario, ¿cómo explicar que su hermana estuviera tan loca por él?

—Leonardo, no la molestes.

En el coche, Aldana comía mientras escuchaba la conversación entre Rogelio y Leonardo.

—Ya he enviado gente a investigar sobre los otros hermanos —dijo Leonardo con expresión seria—. De los demás, no hay ni una sola pista.

Ni siquiera estaba seguro de si su otro hermano y sus tres hermanas seguían con vida.

—Yo también ayudaré a investigar por mi cuenta —dijo Rogelio, sosteniendo el termo de Aldana—. Solo necesito un poco de tiempo.

—No te preocupes.

Leonardo suspiró levemente y miró hacia atrás, a su Aldi que comía tranquilamente. Sintió un nudo en la garganta.

—Al menos ahora tengo a Aldi y a Willy.

Tener a su familia con él en la búsqueda hacía que no se sintiera tan solo.

—¿Cuándo se estrena el video musical? —El ambiente se había vuelto demasiado tenso, así que Rogelio cambió de tema—. Escuché que van a competir por un premio musical internacional, ¿tienes confianza?

—Ja —Leonardo esbozó una sonrisa, lleno de orgullo—. Siendo un video con la coreografía de mi hermana, las posibilidades son muy altas.

El video ya estaba terminado y lo habían enviado a los organizadores del premio musical internacional justo el último día.

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