Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 399

¿Ah?

La mirada de Rogelio se oscureció al instante, observando a la chica con una profunda intención.

¿Ese “ah” significaba que estaba de acuerdo con lo que acababa de decir?

Futuros cuñados...

¡Él se casaría con ella!

¡Y ella aceptaría!

Rogelio quiso preguntar, pero al final se contuvo.

Esperaría un poco más.

Unos días no harían la diferencia.

Esperaría a que terminara sus exámenes.

Ahora, lo más importante era aclarar el asunto de su segundo hermano.

— — —

El fin de semana, Félix voló de regreso desde el Continente del Sur.

Tan pronto como entró al laboratorio, vio a su asistente sentado en el sofá, con la cara hinchada y amoratada.

—¿Qué te pasó? —le preguntó Félix, echándole un vistazo—. ¿Y lo que te pedí que hicieras?

—Bueno... —El asistente, sintiéndose terriblemente agraviado, se levantó de un salto y se quejó—. Es imposible acercarse a la señorita Carrillo. ¡Mira cómo me dejó!

Félix lo observó detenidamente, frunciendo el ceño—. ¿Te golpeó?

—No, eso no —respondió el asistente con desánimo.

Pero, para ser honesto, la expresión de la señorita Carrillo ya era bastante sombría en ese momento. Si hubiera seguido insistiendo, seguramente lo habría golpeado.

—Me encargaré de esto yo mismo —dijo Félix al ver su estado lamentable, sin hacer más preguntas—. Tómate estos dos días libres.

De todos modos, la maestra Carrillo vendría más tarde.

Lo de conseguir un cabello, bien podría hacerlo él mismo.

— — —

Por la tarde, Aldana llegó puntualmente al laboratorio, acompañada de Rogelio.

—Hace calor, coman un poco de fruta primero. —Desde que descubrió que a Aldana le encantaba el mango, Félix había preparado varios postres relacionados con esa fruta. También añadió un poco de sandía, como consideración hacia cierta persona alérgica al mango.

—Ah —asintió Aldana, sentándose en el sofá. Por una vez, le dedicó una mirada amable.

Ya era suficiente con que Félix mirara a Aldi con malas intenciones.

¿Por qué la chica también lo miraba a él?

—Aldi —dijo Rogelio, curvando los labios—. Come menos, te puede hacer mal.

—Ah —Aldana desvió la mirada y tomó un sorbo de agua.

Pocos segundos después, volvió a mirar a Félix, con una expresión directa y notablemente interesada.

De repente, Rogelio sintió que la sandía en su mano ya no era dulce.

¿Por qué su Aldi miraba a Félix de esa manera?

¿Acaso en este tiempo que han pasado juntos, había desarrollado interés por él?

Pero... Hacía solo unos días, ella lo había abrazado por iniciativa propia y se había sentado en su regazo.

¡No podía haberse enamorado de otro tan rápido!

Por otro lado, Félix...

Notó que desde que Félix había regresado del Continente del Sur, su forma de mirar a la chica también había cambiado.

De repente, Rogelio recordó el extraño comportamiento de Aldana en los últimos días.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector