Al finalizar la conversación.
Aldana arrojó el teléfono a un lado, se puso guantes y gafas protectoras, y comenzó a pulir con esmero las cuentas de sándalo.
Luego tendría que barnizarlas, ensamblarlas...
Faltaban pocos días para el cumpleaños de Rogelio, tenía que darse prisa.
***
Grupo Lucero.
Rogelio terminó una reunión a distancia que había durado cuatro horas.
—Jefe.
Eliseo se acercó de inmediato con su teléfono, con una expresión compleja en el rostro.
Tenía una buena y una mala noticia.
—Habla —dijo Rogelio, recostándose en su silla y masajeándose lentamente las sienes. Su hermoso rostro mostraba signos de cansancio.
—Es sobre la señorita Carrillo...
Apenas Eliseo pronunció esas palabras, el hombre, que mantenía los ojos cerrados para descansar, los abrió de golpe.
—Jefe, usted y la señorita Carrillo han aparecido juntos en las noticias —al encontrarse con la fría mirada del hombre, el corazón de Eliseo se desbocó, y se apresuró a dar la buena noticia primero.
Rogelio echó un vistazo a las tendencias. Aldana se había convertido en la número uno con la puntuación perfecta.
Había elegido el programa para genios de la Universidad de la Capital y se convertiría en su compañera.
Que sus nombres aparecieran en la misma tendencia era, sin duda, motivo de celebración.
—Jefe, he hecho una captura de pantalla.
Eliseo, con una sonrisa aduladora, dijo con regocijo:
—He guardado todo, incluidas las felicitaciones de los internautas.
Con tanto revuelo, ¿cómo no considerarlo una especie de anuncio oficial?
—Bien hecho —dijo Rogelio, leyendo los comentarios con una sonrisa que se dibujaba inconscientemente en sus labios—. Eliseo, últimamente estás muy avispado.
—Por la señorita Carrillo y por usted, jefe, meto las manos al fuego sin dudarlo —dijo Eliseo, erguido, con una mirada más decidida que la de un militante convencido.
—¿Algo más?
—Sí —dijo Eliseo, abriendo otra noticia con cautela—. Alguien está cuestionando que el primer puesto de la señorita Carrillo se deba a trampas y le exigen una explicación.
—Es normal.
La sonrisa no desapareció del rostro de Rogelio. Sorprendentemente, no se enfadó y dijo con calma:
—No todo el mundo puede sacar la máxima puntuación sin siquiera haber terminado la preparatoria.
Si se tratara de otra persona, la duda sería normal.
—¿Cómo lo va a manejar Aldana?
—La señorita Carrillo ha decidido convocar una rueda de prensa mañana por la tarde en el Instituto Altamira —respondió Eliseo—. En cuanto a lo que va a hacer, no ha dado detalles.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector