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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 528

Después del desayuno.

El entrenamiento militar del nuevo día comenzó.

Damasco siguió molestando a Aldana como de costumbre, buscándole problemas de todas las formas posibles.

Pero Aldana no solo lograba resolverlos con ingenio, sino que además lo dejaba en ridículo en varias ocasiones.

La enemistad entre los dos ya era un hecho.

Tras varios días de mantenerse firmes en posición de descanso y marchar al mismo paso, el entrenamiento militar por fin iba a incluir algo más interesante.

—He oído que hoy toca la carrera de obstáculos de 400 metros —dijo Jacinta, señalando los obstáculos en el campo de entrenamiento, visiblemente emocionada—. Pero parece bastante difícil, yo no pasaría ni del primer escalón.

—Yo tampoco.

Iris asintió y añadió con un puchero:

—¿Y encima hay que saltar por encima? ¡Me juego la vida!

—Esta vez, cada pelotón solo enviará a una persona —dijo Inés, estirando el cuello, molesta—. Espero que Damasco no te elija a ti.

«Damasco siempre está molestando a Aldana, es un pesado».

—Así es —asintió Elena, indignada por ella—. Aldana, si te elige, niégate. Si se atreve a molestarte, nos pelearemos con él.

¡Maldita sea!

Llevaban aguantándolo mucho tiempo.

—¿Tan bravas? —preguntó Aldana con las manos en los bolsillos, en una postura despreocupada, y una leve sonrisa se dibujó en sus labios al oírla.

—Ah.

Elena era de las que hablaban mucho, pero a la hora de la verdad le entraba el miedo.

Aunque siempre podía chivarse y dejar que el señor Lucero se encargara de él.

«Je, je».

—¿Siguen hablando? ¿No tienen ni un poco de disciplina? —les espetó Damasco, lanzando una mirada furiosa a las que estaban cuchicheando.

—Tsk.

Jacinta puso los ojos en blanco y las chicas se colocaron en sus puestos.

Como era de esperar.

En cuanto todos estuvieron en posición, Damasco anunció quién participaría.

—¡Aldana!

Al oír su nombre, todos se giraron para mirarla.

«¿Es en serio?»

«¿No es demasiado obvio que le tiene manía?»

Los otros pelotones habían elegido a chicos, y además, a los que estaban en mejor forma física.

¿Aldana, con esos brazos y piernas delgados, en una carrera de obstáculos?

—¡Reportándose, instructor! Solicito participar —dijo un chico de la carrera de Informática, que no podía quedarse de brazos cruzados.

—El que yo diga, y punto —insistió Damasco, decidido a hacer que Aldana sufriera y quedara en ridículo—. Si alguien más tiene alguna objeción, cincuenta flexiones.

—Instructor…

Inés y Elena, indignadas, protestaron al mismo tiempo, pero justo cuando iban a replicar, Aldana dio un paso al frente y dijo con calma:

Capítulo 528 1

Capítulo 528 2

Capítulo 528 3

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