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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 529

Gilda ajustó los binoculares, aumentando la nitidez, pero la chica estaba de espaldas a ella.

Solo podía ver su espalda, no su rostro.

Los participantes anteriores, para evitar problemas a mitad de camino, se habían quitado las chaquetas o se habían arremangado las mangas y los pantalones.

Habían hecho mucho alboroto, pero ninguno había logrado superar todos los obstáculos.

Se habían caído de mil maneras y habían quedado tendidos de todas las formas posibles.

Con esa condición física, en su equipo no servirían ni para avivar el fuego.

En cambio, esta chica…

Aunque no podía ver la expresión de su rostro, sí podía ver que estaba de pie, quieta, con las manos en los bolsillos, en una postura bastante desenfadada, sin hacer ningún movimiento innecesario.

Gilda entrecerró los ojos. Dudaba que un cuerpo tan menudo pudiera superar siquiera los dos primeros obstáculos.

Justo cuando se lo preguntaba, sonó el silbato.

La chica, de figura delgada, salió disparada como una ráfaga de viento, superando un obstáculo tras otro.

El rostro de Damasco se quedó petrificado, viendo cómo se movía con una fluidez que parecía un juego de niños.

«¿Cómo puede escalar tan rápido?»

Superó los ocho obstáculos sin detenerse ni un instante, hasta que llegó a la meta y presionó el cronómetro.

El récord mundial de la carrera de obstáculos de 400 metros era de 1 minuto y 32 segundos. El tiempo de Aldana fue de…

1 minuto y 31 segundos.

¡Había superado el récord mundial, y por un solo segundo, ni más ni menos!

Y lo que era más importante…

Corrió con una facilidad pasmosa y, al detenerse, ni siquiera estaba sin aliento. Era evidente que no había usado toda su fuerza.

Si se hubiera esforzado de verdad, su tiempo habría sido aún mejor.

—¡Guau!

Los estudiantes se quedaron en silencio por unos segundos y, al ver el tiempo, estallaron en vítores y aplausos.

—¡Oye, oye! ¡Ríanse, pues! ¿Por qué ya no se ríen? —exclamaron los estudiantes de Informática y Derecho, mirando con aire de suficiencia a los de Comunicación y Periodismo, devolviéndoles la burla con sarcasmo—. Me pareció oír a alguien decir que éramos muy listos, pero torpes con el cuerpo.

—¿Y ahora qué? ¡Somos mejores que algunas carreras, ¿no?! ¡Ustedes ni son tan listos, y encima son bastante torpes!

La carrera de Comunicación y Periodismo se basaba en la suma de las notas de la especialidad y las asignaturas generales.

Con tal de alcanzar el mínimo, entrabas.

El puntaje de admisión era más bajo en comparación con otras carreras que exigían un rendimiento académico impecable.

Los estudiantes de Comunicación y Periodismo bajaron la cabeza, callados como ratones.

—Damasco, con razón recomendaste a esta chica para la carrera de obstáculos de hombres —comentó el instructor del pelotón de al lado, que no había visto una carrera de obstáculos tan impresionante en mucho tiempo, y no escatimó en elogios—. Un tiempo tan increíble, mejor que el de muchos que han recibido entrenamiento. Hasta yo me siento avergonzado.

Damasco forzó una sonrisa que no le llegaba a los ojos.

Su intención había sido humillar a Aldana, preferiblemente que se cayera y se hiciera daño a mitad de camino.

Quién iba a pensar que era tan increíblemente buena.

Aldana terminó la carrera y se acercó a Damasco. Se detuvo a su lado y, moviendo sus labios rosados, le dijo:

—Ahí está tu show. ¿Ya quedaste a gusto?

Damasco levantó la vista de golpe, tan furioso que casi se queda sin aire.

No solo era una derrota, sino una humillación total.

—Tsk.

Con esa única palabra, Aldana regresó a su fila, recibiendo la admiración de los demás.

Damasco se quedó paralizado, mirando a Aldana con incredulidad.

«¿Esta es la inútil de la que hablaba Lucrecia?»

Capítulo 529 1

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