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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 568

¿Se le perdió el discurso?

Al enterarse, los estudiantes empezaron a cuchichear.

—¿No lo revisó antes de subir? ¡Fallar en el momento crucial!

—¡Las autoridades y los peces gordos están todos ahí, y las cámaras transmitiendo en vivo! ¡Qué momento tan incómodo!

—La universidad le dio mucha importancia a esta ceremonia de inauguración. Si esto se convierte en un chiste, ¡Aldana será la principal responsable!

—Si no puedes hablar, mejor baja, ¡no nos hagas perder el tiempo!

Hoy hacía buen día, y los estudiantes, bajo el sol, tenían un mal humor de perros.

Estaban deseando que todo terminara para irse a dormir a sus dormitorios.

—Jacinta, ¿no eras tú la que tenía el discurso de Aldana? —preguntó Susana, confundida—. Incluso vimos el contenido, estamos seguras de que lo llevaba. ¿Cómo es que no está en la carpeta?

—Sí, es verdad.

Jacinta también estaba muy nerviosa, y su voz temblaba ligeramente.

—Después de que me lo diste, no lo abrí ni una sola vez, de verdad.

—Tranquila, tranquila —la consolaron rápidamente Iris y Susana—. Te creemos, seguro que algo salió mal en algún momento.

—Es que me da miedo haber perjudicado a Aldana... —Jacinta miró a la chica en el escenario, aparentemente indefensa, y con los ojos enrojecidos se sintió terriblemente culpable.

Al ver esta escena, una sonrisa de suficiencia se dibujó en los labios de Lucrecia.

«¿No me robaste el puesto de representante que me correspondía? ¿Creías que ibas a ser el centro de atención?».

«¡Pues aquí tienes tu momento de gloria!».

Ver a Aldana con la mirada baja y sin reaccionar le producía una alegría indescriptible.

***

En el escenario.

—Esto...

El rector no esperaba un imprevisto así, y temía que los importantes invitados a su lado se impacientaran.

—Rector...

Justo cuando se disponía a pedirle a su asistente que hiciera bajar a Aldana o buscara otra solución, la voz grave de Rogelio sonó de repente.

—¡Señor Lucero!

El rector se giró de inmediato, con una sonrisa respetuosa en el rostro.

—Dejen que improvise —dijo Rogelio, con la mirada fija en Aldana y una leve sonrisa en los labios.

«Una cosita así no la detendrá».

—...Sí.

El rector no se atrevió a contradecirlo, así que solo pudo pedirle a la profesora que le consiguiera urgentemente otra copia del discurso.

—Entendido.

Capítulo 568 1

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