¿Qué sorpresa?
Rogelio: [Concéntrate en tus clases, la verás cuando vuelvas a casa esta noche.]
Aldana se quedó sin palabras. Ese hombre había estado muy raro los últimos dos días.
«Más le vale que sea una sorpresa y no un susto».
Mientras pensaba en ello, Aldana recibió un mensaje de Leonardo.
Leonardo: [Aldi, ¿puedes pedir permiso para salir un rato esta tarde? Hay alguien que necesito que conozcas en persona.]
Al ver el mensaje, Aldana frunció el ceño. Una sensación extraña, una opresión en el pecho, la invadió.
Leonardo: [Tiene que ver con tu cuarta hermana.]
Aldana se quedó paralizada un par de segundos. De repente, recordó a la mujer que la había estado siguiendo unos días atrás y que luego había desaparecido.
«¿Será ella… mi cuarta hermana?».
Leonardo: [Aldi, puede que necesites prepararte mentalmente.]
Aldana: [?]
Leonardo: [Es posible que a tu hermana la hayan criado por el mal camino. Puede que no sea una buena persona.]
Aldana: [??]
«¿Tan mala suerte vamos a tener con nuestros genes?».
Leonardo apretó los labios y decidió prepararla para lo peor.
Leonardo: [Ha matado a mucha gente.]
«¿En serio es tan increíble? ¡Suena emocionante!», pensó Aldana.
Aldana: [De acuerdo, envíame la dirección.]
Después de enviar el mensaje, Aldana dudó si debía contárselo a Rogelio o no. Al final, decidió que no. «Mejor espero a confirmar cómo es ella y luego se lo digo». De lo contrario, si acababa molestando a su cuarta hermana como lo habían hecho sus otros tres hermanos, la situación podría complicarse.
Era una chica muy lista.
—
En la fábrica de las afueras.
Gilda estacionó el coche y entró a grandes zancadas.
Debido a la prisa por ver a las personas que la esperaban dentro y a la impecable técnica de seguimiento de la Alianza del Cracker, su nivel de alerta había disminuido un poco y no se dio cuenta de que la seguían.

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