Cada año, las personas que representaban a Nuboria en la competencia eran Boris y alguien cercano a él. Por eso, después de un tiempo, dejó de intentarlo y se concentró en sus investigaciones.
—Si no vas a participar, ¿por qué hiciste un nuevo programa?
Aldana movió el ratón y en la pantalla apareció una carpeta llamada «Propuesta para el Campeonato Mundial de Programación». Pero Plácido no la había enviado. Aldana la había abierto a escondidas un momento antes y era un trabajo excelente.
—Lo hice por diversión. —La cara de Plácido se sonrojó un poco. Le arrebató el portátil y dijo, fingiendo calma—: Ya es suficiente por hoy, puedes ir a tu clase general.
—Ok.
Aldana hizo un puchero, se levantó y, al salir, sus ojos se posaron en la caja de botanas de Plácido. ¿Había comprado una nueva variedad? ¡Parecía que no la había probado!
—¿Qué haces?
Al ver a Aldana moverse lentamente, con los ojos clavados en sus botanas, Plácido se puso en alerta al instante.
—Voy a probar una, ¿eh?
Con un movimiento rapidísimo, Aldana agarró una bolsa de botanas y le sonrió a Plácido.
—Mañana te la cambio por otra cosa.
Para cuando Plácido reaccionó, la figura de Aldana ya había desaparecido.
***
De vuelta en el aula principal, Aldana abrió su portátil y entró en la página de inscripción de la sección de Nuboria del Campeonato Mundial de Programación. Tras unos sencillos pasos, logró enviar el trabajo de Plácido, inscribiéndolo en su nombre. En cuanto a los jueces… Aldana curvó los labios, salió de la página de inscripción y buscó la lista de jueces de la sección de Nuboria de ese año. En comparación con el año anterior, no había muchos cambios. Tal como había dicho Plácido, la mayoría tenía estrechos vínculos con Boris.
A continuación, Aldana investigó una por una las finanzas y la vida personal de esos jueces. Salieron a la luz bastantes problemas. «El futuro del país está siendo arruinado por gente como esta», pensó con desdén.


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