Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 668

Brunilda: [¡Aaaah!]

Brunilda: [¡No puedo creer que seas mi ídolo, Demon! ¡Aaaah!]

Brunilda: [Demon, ¿puedo verte?]

Brunilda: [Buaaa, por fin conozco a mi ídolo en persona.]

Al ver el bombardeo de mensajes de Brunilda, Aldana enarcó una ceja y, por instinto, se apartó de Rogelio para responder: [Claro]

—¿Qué pasa?

Al ver el gesto de la joven, Rogelio frunció el ceño y preguntó con voz ronca: —¿Quién te está mandando tantos mensajes? ¿Es algo importante?

—La señora que conocimos la otra vez.

Aldana le mostró rápidamente el historial de chat a Rogelio, donde se podía ver el apodo [Señora Botanas] en letras grandes.

—Es fan de Demon —explicó Aldana—. Voy a verla un momento.

—Te acompaño.

Rogelio tomó su abrigo, listo para levantarse y seguirla.

—No es necesario.

Aldana se negó rotundamente. Tomó el pastel que Rogelio le había comprado y, mirándolo con su rostro delicado, le dijo: —Por ciertas razones personales, prefiero que nadie más la vea.

—De acuerdo.

Después de dudar un par de segundos, Rogelio no insistió en seguirla, solo le recomendó en voz baja: —Vuelve pronto, con tantos fans por ahí no es seguro.

La aparición repentina de Demon había atraído a una multitud a la entrada, y en un arrebato de emoción, quién sabe qué podrían hacer.

—Vale.

Aldana asintió, tomó el pastel y salió.

En un camerino apartado.

Aldana se sentó en el sofá, esperando tranquilamente a Brunilda.

Ya había pedido a un miembro del personal que fuera a buscarla, así que no tardaría en llegar.

Pronto.

Llamaron a la puerta y una Brunilda envuelta de pies a cabeza asomó la cabeza con cautela.

Mejor no pensar en eso.

Tampoco se atrevería a oponerse.

Un esposo exitoso sabe cómo consolarse a sí mismo.

—¿Cómo es que eres Demon? —preguntó Brunilda, tomando la mano de Aldana sin querer soltarla ni un segundo, con los ojos fijos en ella.

—Sorprendente, ¿verdad?

Aldana sonrió levemente y explicó con calma: —Al principio, la verdad es que solo estaba aburrida y jugaba para pasar el tiempo.

»Luego, vi cómo los equipos de otros países se aprovechaban de los nuestros, y fue entonces cuando formé el Equipo Inmortal.

No era su intención, pero de tanto jugar se hizo famosa.

—Después de eso, me retiré temporalmente para concentrarme en mis estudios —continuó Aldana mientras abría la caja del pastel, se la ofrecía a Brunilda y añadía en voz baja—: Un regalo de vuelta.

Antes de la competencia, Brunilda también le había regalado muchas botanas.

—Demon, ¿te gusta esta marca de pasteles?

Brunilda no se hizo de rogar, tomó una cuchara, probó un bocado y cerró los ojos con deleite. —¡Ay, a mí también me encanta! Justo pensaba ir a comprar uno después de esto.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector