—No es conveniente decirlo —respondió Rogelio.
Llevaba decenas de horas sin dormir y su rostro lucía demacrado.
—Notifíquenle lo antes posible.
—Hum.
Wenceslao lo miró profundamente y soltó entre dientes:
—De esa boca no puede salir nada bueno.
Fantasma lo odiaba a muerte. ¿Tanta prisa por verla? ¿Acaso quería morir antes de tiempo?
—Vigílenlo bien —ordenó Wenceslao con voz grave y luego añadió en un tono más bajo, como si conspirara—: Por ahora, no le digan a Fantasma que capturamos al líder de la Alianza del Cracker. Le daremos una sorpresa.
La muchacha apenas había regresado, había que hacer algo para alegrarla.
***
Base Número 1.
Después de innumerables experimentos, Aldana finalmente encontró la causa de la fuga de gas.
—De ahora en adelante, deben ser extremadamente cuidadosos con los experimentos —les advirtió a los investigadores mientras se quitaba el traje protector y la mascarilla y se lavaba las manos—. Si no hubiera llegado a tiempo, este laboratorio ya no existiría.
—Sí —asintieron los investigadores, todavía asustados—. Gracias a su intervención, los gases nocivos del aire han sido eliminados por completo. El laboratorio podrá volver a usarse con normalidad después de ventilarlo por dos días.
—Jefa, esta vez se lo debemos todo a usted.
—No fue nada —dijo Aldana con una leve sonrisa. Mientras se secaba las manos, uno de los investigadores volvió a hablar.
—Jefa, ¿no utilizó la minibomba que se llevó hace unos días?
Aquel dispositivo aún no había sido probado desde su creación. La jefa había dicho que la gente de la Alianza del Cracker era de piel dura, así que serían perfectos para experimentar.
En teoría, si la hubiera usado, el líder de la Alianza del Cracker ya estaría muerto.



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