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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 750

Al escuchar las palabras de sus subordinados, los ojos de Rogelio se iluminaron al instante.

Una leve sonrisa apareció en el rostro distinguido y apuesto del hombre.

Ese título era realmente original y agradable de oír.

—¿Ya terminaron sus ejercicios básicos?

Aldana miró a los mocosos de enfrente, un rubor subió por sus mejillas, pero lo reprimió a la fuerza.

—Todavía no.

Los jóvenes no se atrevieron a seguir diciendo tonterías y se alejaron riendo.

—Vamos.

Una amplia sonrisa se dibujó en el pálido rostro de Rogelio, quien dijo en voz baja:

—Los miembros del Submundo son bastante agradables.

Aldana levantó la vista hacia el hombre.

Solo por un apodo, ¿tenía que ponerse tan contento?

—No decías lo mismo cuando te perseguían para matarte.

Aldana lo expuso sin piedad.

—No importa.

Rogelio se adelantó rápidamente y tomó la mano de la joven, inclinándose ligeramente.

—Ya me han aceptado, así que si quieren matarme, que lo hagan.

Aldana pensó que este hombre no tenía límites y trató de soltar su mano, sintiéndose incómoda.

—Déjala así —Rogelio la sujetó con fuerza y sonrió—. Me duele la herida, así que la gran jefa Fantasma tendrá que ayudarme a caminar.

Aldana levantó la vista y vio a los miembros que iban y venían, observándolos con miradas penetrantes.

—Ejem…

Aldana tosió, avergonzada. Como no podía soltarse, aceleró el paso.

—Camina más rápido.

—De acuerdo.

Rogelio sonrió satisfecho y la siguió a grandes zancadas, disfrutando del contacto con su novia.

***

En la habitación, Rogelio estaba sentado solo en una fila, mientras que Aldana había sido «arrastrada» por sus maestros para sentarse frente a él.

El silencio del espacio estaba cargado de una tensión asesina.

—Además…

Antes de que pudieran decir algo, Rogelio continuó:

—La Alianza del Cracker destruyó varios puertos importantes del Submundo. Como compensación, pagaremos treinta mil millones.

«¿Treinta mil millones?».

No solo los maestros, sino también Aldana, se sorprendieron al escuchar esa cifra y enarcaron una ceja.

—Y como muestra de mi sinceridad, la fábrica militar y el laboratorio de tecnología en la zona este del Continente del Norte también serán entregados al Submundo.

—¿La fábrica militar y el laboratorio de la zona este?

Los ojos de Wenceslao se abrieron de par en par, y murmuró con incredulidad:

—Eso es prácticamente la mitad del poder de la Alianza del Cracker, ¿estás dispuesto a renunciar a ello?

En el pasado, el Submundo había invertido mucho esfuerzo en intentar apoderarse de ellos, pero siempre había fracasado.

Y ahora lo obtenían tan fácilmente.

—Por supuesto que estoy dispuesto —Rogelio esbozó una sonrisa, sus ojos se posaron en Aldana y sus labios se curvaron—. Aldi es mi verdadero imperio.

Los maestros pusieron los ojos en blanco, hartos de tanta cursilería.

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