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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 76

El padre de Lino, Armando Spinoza, adoptó una postura de superioridad y dijo sin miramientos:

—Falta una chica, ¿no? ¡Dicen que ella fue la principal culpable! ¿Ya llegó su tutor? ¡Quiero preguntarle cómo educa a su hija!

—¡Entonces revisemos las cámaras! —dijo Isidro Salgado, el padre de Galileo, con voz grave.

—¿Las cámaras? —Armando, que ya se esperaba eso, respondió con total calma—: De acuerdo, traigan las grabaciones. Pero después no se echen para atrás.

Dicho esto, Armando ordenó a uno de sus hombres que entregara la grabación a un oficial.

Al verlo tan tranquilo, Isidro frunció el ceño. Este ruco definitivamente había manipulado algo.

La sala de mediación era un caos, y los oficiales ni siquiera podían meter baza. En ese momento, la puerta se abrió.

—¡Papá, es ella! —gritó Lino con arrogancia al ver entrar a Aldana.

Aldana levantó la mirada, revelando unos ojos claros y fríos, y observó a la gente del otro lado.

—¡F-fue ella la que me pegó! —Al encontrarse de repente con la mirada gélida y aterradora de la chica, el miedo instintivo de Lino se apoderó de él, haciéndole retroceder detrás de su padre con la voz debilitada.

—¿Así que tú eres la que golpeó a mi hijo? —Al oír a su hijo, Armando se acercó a Aldana con el rostro sombrío y lleno de ira.

—Señor, por favor, cálmese —dijo Andrea, interponiéndose inmediatamente frente a Aldana con una actitud firme pero respetuosa—. La investigación aún no ha concluido, no asuste a la joven.

—¿Cómo que no ha concluido? —replicó Armando, aún más enojado—. ¡Mire la cara de mi hijo, está lleno de heridas, le faltan dientes! Si no fue ella quien lo golpeó, ¿acaso se golpeó él solo?

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