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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 780

¿Una recompensa?

Al ver cómo la joven le desabrochaba los botones uno por uno, a Rogelio se le movió la nuez y su mirada se volvió gradualmente más profunda.

¿No sería esa una recompensa demasiado grande?

Además, todavía estaba herido y no podría demostrar su verdadero potencial.

Justo cuando Rogelio estaba perdido en sus pensamientos, sintió un frío repentino en el pecho.

Bajó la vista y vio que la joven le estaba aplicando medicina.

—Antes, curarte una vez costaba un millón —dijo Aldana con calma—. Como recompensa, te haré un descuento de la mitad.

—¿Y esa es mi recompensa?

Rogelio levantó la vista y la fijó en el rostro de la joven, con una ligera sonrisa en sus profundos ojos.

—¿Qué esperabas?

Aldana, con expresión serena, tiró el hisopo a la basura y, mientras se limpiaba las manos, dijo sin piedad:

—No olvides hacer la transferencia.

—Ah, mi pequeña avara.

Al ver que se iba a marchar, Rogelio la abrazó por la espalda y apoyó suavemente la barbilla en su hombro.

—Pero si ya te di todo mi dinero. No me queda nada, mi jefa.

—Entonces, ¿qué hacemos?

Aldana se secaba los dedos, con una mirada divertida.

—Qué tal si...

El hombre sonrió con aire desenfadado y tranquilo. Acercó sus labios al oído de la chica y el cálido aliento rozó su cuello mientras una voz increíblemente seductora susurraba en su tímpano:

—¿Te pago con mi cuerpo?

Al oír sus palabras, los ojos de la joven se abrieron de par en par y un calor inexplicable le subió a las mejillas.

—¿Mmm?

Sus miradas se encontraron. Aldana permaneció en silencio durante un buen rato antes de pronunciar lentamente unas palabras:

—Aunque Gilda no está bien de salud, no tendría ningún problema en arrancarte las tres piernas.

«¿Tres piernas?».

Una sonrisa apareció en los labios de Rogelio, y su rostro, que se había tensado un poco, se relajó.

«Qué cruel. ¿No teme quedarse viuda?».

—De acuerdo.

Rogelio no discutió con ella. Al fin y al cabo, era una broma. Le acarició la cabeza y dijo:

—Ve a dormir, niña.

De todos modos, estaba destinado a ser suya para toda la vida, así que un día más o un día menos no importaba.

Sus hojas eran de un verde intenso, rebosantes de vida.

Cultivar con éxito la planta de A-N0 era tan difícil como que Marte chocara con la Tierra.

—¿Dónde está la dirección IP? —preguntó Aldana de nuevo—. ¿Han encontrado a la persona que lo publicó?

—La dirección está en la Isla Solestia —respondió Eliseo respetuosamente—. Todavía estamos trabajando en la información del usuario.

La información de esa persona había sido borrada a conciencia. La foto la encontraron siguiendo un rastro de migajas de pan.

«¿Isla Solestia?».

«¿Cómo podía estar en ese infierno en la tierra?».

—Gracias por su esfuerzo —respondió Aldana con voz ronca—. Sigan investigando la información de esa persona, la bonificación será generosa.

—¡Serviré a la señorita Carrillo hasta la muerte!

Al oír la palabra «bonificación», Eliseo no pudo pensar en otra cosa y, poniéndose firme, juró lealtad.

Tras colgar, Aldana bajó con su portátil. Rogelio llevaba un abrigo y también tenía su computadora en el regazo.

A su lado había varias tazas de café vacías.

¿Se había levantado muy temprano o es que apenas había dormido?

Con razón.

La gente de Syndicate Zero y la Alianza del Cracker habían encontrado una pista tan rápido.

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