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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 82

Realmente había juzgado mal a Aldana.

—¿Ven? ¿Ven? Sabía que esta joven estudiante había sido acusada injustamente —dijo Isidro, alzando la voz a propósito para que todos lo oyeran.

Andrea también miró a Aldana. Se ajustó las gafas, con una expresión compleja en el rostro.

Desde que se reveló que ella era la maestra "Niebla", había sentido que esta chica no era nada simple.

¿Cómo podía una chica de dieciocho años, criada en un convento rural, expulsada de casa por sus padres adoptivos y viviendo en un barrio pobre, saber tantas cosas?

Cada vez la entendía menos.

—Señor Lucero, yo...

El corazón de Armando latió con fuerza. Incapaz de soportar la angustia, se arrodilló en el suelo con un ruido sordo, temblando de pies a cabeza.

—Papá, ¿qué haces? —preguntó Lino, cubriéndose la cara hinchada y mirando a Aldana con resentimiento—. ¿Quiénes son ellos? ¿Acaso tienen más dinero que nosotros?

—¡Conseguiré un buen abogado! ¡Quiero que Aldana se pudra en la cárcel!

Armando le dio una bofetada con el dorso de la mano a su hijo ignorante, tirándolo al suelo de rodillas, y le espetó con voz severa:

—¡Cállate!

¡Maldito mocoso, solo sabe meterse en líos!

¿Acaso podían permitirse ofender a alguien de la familia Lucero?

¿Competir en dinero? ¡Toda la fortuna de la familia Spinoza no era ni una fracción de lo que tenía la familia Lucero!

—Pide disculpas a tus compañeros ahora mismo —dijo Armando, presionando con fuerza la cabeza de Lino—. Especialmente a Aldana Carrillo.

Lino quedó aturdido por la bofetada. Su rostro, ya herido, le dolía aún más, y las lágrimas comenzaron a brotar.

—¡Habla! —gritó Armando, dándole otra bofetada al ver que no decía nada.

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