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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 84

Después de todo, ya lo sabía todo.

—Yo...

Aldana quiso explicarse, pero pensándolo bien, no había forma de hacerlo claramente.

—Hoy en la tarde hay clase de regularización de inglés —Andrea le dio una palmada en el hombro y le dijo con seriedad—: Solo quedan tres meses. Eres muy inteligente, la maestra confía en que puedes mejorar.

—Sí.

Aldana asintió obedientemente.

Justo en ese momento, el director de disciplina de la escuela entró con cara de pocos amigos y se acercó a Andrea.

—Llegó el comunicado oficial. El asunto del cierre de la escuela probablemente...

—Un momento.

Andrea interrumpió al director y, con calma, le pidió a Aldana que regresara a su salón.

¿El cierre de la escuela?

Aldana recordó lo que había oído decir a sus compañeros cuando llegó.

Si Elena lograba entrar en una universidad de prestigio, las posibilidades de que el Instituto Altamira cerrara disminuirían.

Y si lograban tener al mejor promedio del país...

La mirada de Aldana se ensombreció por un momento antes de darse la vuelta y marcharse.

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—¡Alda!

—¡Hola, Alda!

—¡Alda, te invito un café!

...

De camino al salón, varios estudiantes la saludaban.

¿Alda?

Aldana levantó la vista con pereza, frunciendo ligeramente el ceño.

Qué extraño.

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Clase de regularización de inglés.

Aldana no había dormido al mediodía y además había pasado varias horas en la comisaría.

Estaba agotada física y mentalmente.

—Porque vas a ser la última en los exámenes —dijo Galileo con una risita, y añadió con cautela—: Alda, oí que antes sacabas muchos ceros.

Increíble. Sus calificaciones eran peores que las de él. Seguro que quedaría en último lugar.

—Eso fue antes —dijo Aldana, apoyando la barbilla en la mano y parpadeando con aire despreocupado—. Elena, llévatelo a hacer problemas de matemáticas.

—Claro que sí.

Elena se tapó la boca para reír. No tenía la menor duda de la capacidad de Aldana.

Después de que se llevaran a Galileo, Aldana por fin tuvo un poco de paz.

Sacó su teléfono y mandó un mensaje a Sombra, ella conocía mejor a los hombres, seguro que sabría qué pretendía Rogelio.

Aldana: [Quiero preguntarte algo]

Sombra: [¿Ah, sí?]

Aldana, la "sabelotodo" de su base, ¿tenía algo que no entendía?

Aldana: [Hay un chico que es... muy bueno con una amiga]

Sombra: [¿Amiga?]

¿Desde cuándo Aldana tenía amigas?

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