—Te sientes muy ofendido, ¿no?
Aldana adivinó sus pensamientos y se burló de él sin piedad.
Rogelio, con una sonrisa pícara, lo admitió en silencio.
«Ah».
Realmente se sentía muy ofendido.
Había estado tratando de ganársela desesperadamente, sobornando a todos a su alrededor, solo para obtener un título oficial.
Se preguntaba…
¿Cuándo sería digno de tener el título de «novio de Aldana»?
—Empaca las plantas medicinales, me las llevo a la capital —ordenó Aldana.
El laboratorio de Félix tenía una gran variedad de medicamentos, lo que facilitaba la preparación.
—De acuerdo.
Sancho asintió y, antes de irse, no se olvidó de saludar a Rogelio.
—Señor Lucero, iré a ocuparme de eso entonces.
—Claro.
Rogelio asintió con una sonrisa.
Aldana lo miró de reojo y soltó un bufido.
—Vaya que sabes cómo ganarte a la gente.
—Solo soy una persona amigable —respondió Rogelio.
Aldana se quedó sin palabras.
***
Al día siguiente.
Aldana empacó sus cosas, preparándose para regresar a la capital.
Aunque ya tenía los componentes, investigar el antídoto aún requería tiempo y no podía demorarse.
—Iremos para allá en cuanto terminemos de arreglar las cosas en la isla —dijo Julieta, tomando la mano de Aldana con desgana.
Últimamente, Quico se había dedicado tanto a su tratamiento que apenas había prestado atención a los asuntos de la isla.
El lugar era un caos y muchos intentaban rebelarse.
Si no se ocupaban pronto, podría surgir un problema grave.
—Cuídate mucho —Aldana asintió y le pellizcó suavemente la mejilla a su hermana—. La medicina que te receté es amarga, pero tienes que tomarla todos los días a la hora indicada. No intentes tirarla a escondidas, le pediré a Quico que te vigile.
Julieta frunció ligeramente el ceño y soltó un «oh» a regañadientes.
Genial.
Ahora no tenía forma de librarse.
—Aldi.
Quico se acercó y sacó dos tarjetas bancarias negras de su bolso.
Parecían tener más valor que las que le había dado antes.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector