Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 92

—Seguro.

Rogelio tomó su copa de vino tinto, dio un sorbo y esbozó una sonrisa maliciosa.

—¿Acaso es el primer día que conoces las capacidades de la Liga de Hackers?

—Ja.

Finalmente, una sonrisa apareció en el rostro de Leonardo, quien no pudo evitar bromear:

—Lo siento, solo recuerdo que la Liga de Hackers ha sido superada por Syndicate Zero durante dos años consecutivos.

Cada año, en la competencia de hackers, los favoritos para ganar eran siempre la "Liga de Hackers" y "Syndicate Zero".

Antes de la aparición de Syndicate Zero, el campeonato siempre había sido para la "Liga de Hackers" del Continente Norte.

Hasta que apareció "Syndicate Zero" del Continente Sur...

¡La historia fue reescrita!

—No te escuché bien, ¡repítelo!

La mirada de Rogelio se volvió gélida. Agitó su copa de vino, con una expresión casi asesina.

—Tsk.

Leonardo era de los que saben cuándo detenerse. Sonrió levemente, levantó su copa y brindó con él.

—Amigo, gracias.

—¿Cómo me lo agradecerás? —inquirió Rogelio con un tono perezoso, arqueando una ceja.

—Bueno... —Leonardo saboreó el vino, cuyo aroma se extendió por su boca, tentando su razón. Con una sonrisa ambigua, dijo—: Aún no tienes novia, ¿verdad?

Conocía a Rogelio desde hacía muchos años y sabía perfectamente cómo era. Si su hermana tuviera una edad similar a la de él, sería alguien a quien podría confiársela.

Rogelio levantó la vista, se encontró con la de Leonardo y adivinó su intención al instante.

—Que no la tenga ahora no significa que no la tendré en el futuro.

—¿Ah?

Leonardo se quedó perplejo por un momento, su sonrisa se congeló un poco.

—¿Y qué ciega se fijaría en ti?

—Una pequeña testaruda y adorable.

Al mencionar a Aldana, una sonrisa cariñosa y tierna se dibujó en los labios de Rogelio.

—¿Una pequeña?

Leonardo frunció los labios, fijándose solo en la palabra "pequeña", y soltó otra burla:

—¡A este paso, no va a poder entrar ni a un instituto técnico!

Los profesores fruncieron el ceño, preocupados, e instaron al coordinador a que hablara con el director.

Ya había vuelto loco a uno. Si la dejaban ahí... ¡Probablemente todos los profesores de la escuela se volverían locos!

—Aldana, el examen es el próximo miércoles, ¿cómo vas con la preparación?

Al enterarse de los rumores que corrían por la escuela, Elena preguntó preocupada.

Los profesores de esa escuela no eran cualquier cosa. No les molestaban los estudiantes con malas notas, pero sí detestaban a los que, siendo inteligentes, simplemente... bueno, no estudiaban.

Y el principal ejemplo era Aldana.

—¿Eh?

Aldana, recargada en la pared y con las piernas cruzadas, comía semillas de girasol.

—¿Qué tengo que preparar? Con tener manos es suficiente, ¿no?

Elena estaba atónita.

Justo cuando terminó de hablar, su teléfono vibró.

El mensaje decía: [Jefa, ya están los resultados del ADN tuyo y de Leonardo.]

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector