Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 929

Lourdes se había fijado en una fusta.

Darío estaba aprendiendo a montar a caballo y necesitaba una buena herramienta.

Así aprendería más rápido y podría alcanzar el nivel de su «hermano».

Al pensar en aquel chico que creció con ella en el orfanato, que le dio tanto cariño y que murió en la flor de la vida en un incendio…

El corazón de Lourdes se encogió de dolor.

Él era un excelente jinete. Si todavía estuviera vivo, seguramente ya habría ganado muchos premios.

Mientras sus pensamientos divagaban…

—Señora Yáñez, ¿qué está mirando? —la voz de Darío a su lado la devolvió a la realidad.

—¿Eh?

Lourdes se recompuso rápidamente y sonrió con indiferencia.

—Nada.

El joven dócil miró por encima de ella, sus ojos se posaron en el rostro de Rogelio y frunció ligeramente el ceño.

«Este hombre es realmente atractivo, pero no es el tipo que le gusta a la señora Yáñez, ¿verdad?».

«¿Por qué lo mira con tanta atención?».

***

La subasta no tardó en empezar.

Durante todo el evento, Aldana no mostró el más mínimo interés en aquellas chatarras sobrevaloradas.

Se acurrucó perezosamente en el sofá, jugando en su teléfono, y solo levantaba la vista de vez en cuando para mirar los lotes.

—A mi abuela le encanta el jade, ¿qué te parece este? —preguntó Rogelio.

—Le quedaría muy bien —dijo Aldana, levantando la mirada para observar el brazalete de jade de excelente calidad. Luego, arqueó una ceja y añadió—: Pero se vería aún mejor con el collar y los pendientes que vienen después.

—Como tú digas.

Rogelio le hizo una seña a Iván para que siguiera pujando sin ceder. Los otros compradores interesados no tardaron en retirarse al no poder seguir el ritmo.

Tras varias rondas, Rogelio se hizo con varias joyas.

La subasta continuó.

Finalmente, llegó el turno de la corona de diamantes rosas que Aldana había estado esperando.

Para su sorpresa, Lourdes también mostró interés en el conjunto de la corona.

—Veinte millones.

Al oír la oferta, Aldana miró instintivamente hacia la persona que pujaba.

«¿Es ella?».

Desde ese ángulo, su silueta se parecía mucho a la de Gilda.

Iván, con el dispositivo de pujas en la mano, miró discretamente a su jefe.

Vio que Rogelio seguía tranquilamente pelando una mandarina para Aldana, sin levantar la vista ni un solo momento.

Entendido.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector