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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 194

Renato Jiménez tenía que realizar un viaje de negocios a la vecina ciudad de Ribera Alta. Las personas que lo acompañarían, además de Camilo, incluían a Magdalena.

Recientemente, Magdalena se sentía muy deprimida por todo lo que estaba sucediendo en su vida, así que este viaje de negocios era la excusa perfecta para relajarse y cambiar de aires.

Conducir hasta Ribera Alta tomó más de tres horas. Ubicada en la zona costera, Ribera Alta presumía de un clima húmedo y agradable. Comparada con Valle Niebla, su economía no solo estaba más desarrollada, sino que seguía en constante crecimiento.

El imperio del Grupo Centauro no se limitaba a Valle Niebla; también contaban con una importante sucursal en Ribera Alta.

El motivo por el cual Renato Jiménez visitaba la ciudad era la implementación de un nuevo proyecto millonario desarrollado por la sucursal. Con una inversión que superaba los mil millones, necesitaba supervisarlo personalmente para asegurarse de que todo saliera bien.

Al llegar, la sucursal ya había enviado a alguien a recibirlos. Tan pronto salieron de la autopista, Camilo se comunicó con su contacto y acordaron un punto de encuentro.

El encargado de recogerlos era un hombre de unos treinta años, de aspecto refinado. Llevaba unas gafas con montura dorada que le daban un aire intelectual, tan distinguido que fácilmente podría ser confundido con un profesor de universidad.

El hombre extendió la mano a modo de presentación.

—Presidente Jiménez, un placer. Soy Vicente, el encargado de este proyecto.

Renato asintió levemente, estrechó su mano y pronunció con tono calmado:

—El placer es mío.

Después de intercambiar un par de saludos cordiales, todos subieron a sus respectivos vehículos.

Magdalena iba sentada en el asiento del copiloto, apoyando la cabeza en una mano mientras contemplaba el paisaje a través de la ventana.

Era su primera vez en Ribera Alta y sentía que el aire allí era mucho más fresco que en Valle Niebla.

—Ribera Alta es increíble.

Renato había estado allí varias veces, pero habían pasado años desde su última visita, por lo que la ciudad había cambiado drásticamente.

Observó los rascacielos que se alzaban hacia las nubes y comentó en voz baja:

—Es un buen lugar para establecerse.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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