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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 296

Magdalena entró al baño y salió poco más de diez minutos después. Renato estaba sentado en el sofá con su computadora portátil; al ver que salía con el cabello aún escurriendo, frunció el ceño.

—En el futuro, si es muy tarde, no te laves el cabello.

Magdalena llevaba un pijama de algodón. Su complexión delgada la hacía ver aún más frágil y delicada.

—No me acostumbraría a no hacerlo.

Renato apartó la computadora y encendió la calefacción.

—No es un buen hábito.

Ella volvió al baño para secarse el cabello y, al salir, no paraba de bostezar. Renato ya estaba acostado en la cama esperándola. Solo había dejado encendida una pequeña lámpara de noche. Magdalena se metió bajo las sábanas y se acurrucó de inmediato contra él.

—Mañana es fin de semana, no tenemos que trabajar.

Un rastro de diversión asomó en los ojos de Renato.

—Podrás dormir hasta tarde.

Estaba demasiado exhausta. Al recostarse contra su pecho cálido, el sueño la invadió de golpe y apenas logró soltar un adormilado 'mmm'.

...

El día del funeral de Don Matías Guzmán, Magdalena y Renato también asistieron. El clima estaba nublado, con una neblina densa y oscura que resultaba agobiante, pero que encajaba perfectamente con la ocasión.

En Valle Niebla, la familia Jiménez era la más poderosa, seguida muy de cerca por la familia Guzmán, por lo que mucha gente acudió a dar el pésame en el funeral.

Lázaro Guzmán vestía ropa oscura de luto. A su lado estaba Fátima Sarmiento, llevando un elegante vestido negro. Ambos llevaban cintas negras de luto en los brazos.

En comparación con los dramáticos llantos de la señora Guzmán y sus acompañantes, el semblante de ellos reflejaba una tristeza profunda, pero serena.

Fátima notó cómo Magdalena se acercaba del brazo de Renato y, casi por inercia, miró al hombre a su lado.

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