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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 88

Durante la semana que Renato estuvo de viaje de negocios, Magdalena lo llamaba todas las noches. Como él siempre era de pocas palabras, era ella quien hablaba todo el tiempo mientras él escuchaba en silencio. Cuando ella terminaba de contar algo, él respondía con un leve *ujum*.

Era una sensación extraña. Aunque claramente ninguno de los dos estaba enamorado, esa forma tan pacífica de interactuar les daba tranquilidad.

Magdalena estaba de pie frente a la ventana, mirando las estrellas brillar en el cielo nocturno. La brisa mecía las cortinas suavemente.

Con una mano jugueteaba con los alcatraces que estaban en la repisa de la ventana y con la otra sostenía el celular pegado a su oreja. Estaba de muy buen humor.

—La luna se ve preciosa esta noche, ¿puedes verla?

Hubo un momento de silencio del otro lado de la línea antes de que Renato respondiera.

—Aquí en Estados Unidos es de día.

Ante ese recordatorio, ella cayó en la cuenta de la diferencia horaria y se dio una palmada en la frente, soltando un leve quejido.

—¡Ay! Lo olvidé. ¿Interrumpí tu trabajo?

El hombre dejó escapar una pequeña carcajada, y su voz profunda, clara y suave se escuchó.

—Tengo una videoconferencia en un momento.

Ella preguntó.

—¿Cuándo regresas? —Apenas las palabras salieron de su boca, se dio cuenta de que había cruzado una línea, así que rápidamente añadió—: Te extraño.

La voz de Renato sonó cálida pero distante.

—Pasado mañana.

Ella preguntó tentativamente.

—¿Puedo ir a recogerte al aeropuerto?

Él respondió con calma.

—Concéntrate en tu trabajo, te llevaré un regalo.

Y en lo personal, su relación con él todavía no terminaba, así que, por supuesto, no iba a entregárselo a otra en bandeja de plata.

Al escuchar el dato que Magdalena soltó *sin querer*, el rostro de Paula se iluminó de alegría. De pronto, extendió el brazo y tomó la mano con la que ella movía el café, actuando como la amiga más íntima.

—Magdalena, muchas gracias.

Magdalena se quedó un poco helada. Retiró la mano sintiéndose algo incómoda y fingió una sonrisa.

—No es nada, señorita Paula.

El día que Renato regresó, Paula efectivamente fue a recibirlo al aeropuerto. Y no fue porque ella se lo hubiera contado, sino porque Magdalena lo vio en los periódicos. Lo peor fue que no solo fue Paula; Bianca Silva también estuvo ahí.

Los periódicos tenían enormes titulares de primera plana: *¡Romance entre la diva y el poderoso CEO!* y *¡Sale a la luz el patrocinador detrás de la estrella Bianca Silva!*.

La foto principal mostraba a Renato saliendo de la terminal del aeropuerto mientras Bianca se aferraba a su brazo. Los reporteros bloqueaban todo el paso, disparando los flashes de sus cámaras sin parar.

En la imagen, se notaba la sorpresa en los ojos de Renato, quien usaba su mano para cubrirse de la intensa luz blanca, seguido por Camilo arrastrando su equipaje.

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