¡Su lado más egoísta solo quería obligarla a mirarlo! ¡Quería tomarla de ese rostro tan hermoso y joven, y hacer que en sus ojos solo existiera él!
Esos pensamientos lo consumieron por completo y le nublaron el juicio, algo impropio de un hombre que casi siempre mantenía el control. Pisó el acelerador a fondo y se dirigió hacia el estadio de la ciudad.
***
Después de que Nicanor se fue, Melisa se aburrió bastante de estar ahí sola. Los cantantes no dejaban de pasearse por enfrente de ella, presumiendo sus músculos. Y aunque les aplaudió por cortesía y reconoció que estaban en muy buena forma, la verdad es que no eran para nada su tipo.
Inexplicablemente, a Melisa le vino a la mente el cuerpo de Dani: esa espalda ancha y ese pecho firme lleno de cicatrices, algunas perdiéndose peligrosamente bajo la línea del cinturón... Era la imagen misma de la masculinidad.
Al darse cuenta de lo que estaba pensando, sacudió la cabeza, apartó la mirada del escenario y se puso a ver su celular para distraerse y calmar sus pensamientos.
El concierto se llevaba a cabo en el estadio de la ciudad de Santa María. El lugar tenía una forma muy curiosa, como de flor, rodeado de muchísimos edificios comerciales.
Mientras navegaba por internet, le llamó la atención una cafetería que desentonaba por completo con el resto de la zona comercial.
Tenía un diseño único y estaba en pleno centro, justo al lado de un enorme lago artificial rodeado de sauces. Se veía como un lugar muy tranquilo.
Melisa decidió salir a tomarse un té para matar el tiempo que quedaba, pero de pronto, algo pasó.
Un chillido agudo de retroalimentación de micrófono retumbó por todo el estadio, haciendo que todo el mundo volteara.
Resulta que Vincent, uno de los integrantes que estaba cantando y bailando, tomó agua de un vaso que estaba al borde del escenario. Unos segundos después, se quedó sin voz a mitad de una nota y cayó al piso retorciéndose de dolor.
El concierto se volvió un caos total. Las fans empezaron a gritar el nombre de Vincent, tan fuerte que casi le revientan los tímpanos a Melisa.
Como ella estaba en la primera fila VIP, el joven cayó a unos cuantos metros de ella. Muchas fans intentaban saltarse las vallas de seguridad para ver qué le había pasado a su ídolo.
El joven estaba pálido como un fantasma, sudando frío. Se agarraba el cuello con desesperación y la miró con los ojos llenos de pánico. Intentó hablar, pero solo le salió un silbido quebrado.
Melisa le echó un vistazo rápido al vaso de agua en el borde del escenario. En la orilla se veía un ligerísimo rastro turbio.
Se inclinó hacia Vincent y le apretó la mandíbula para obligarlo a abrir la boca.
—Abre la boca —ordenó. No levantó la voz, pero su tono autoritario cortó de tajo el escándalo a su alrededor.
Al reconocerla como la acompañante de Nicanor, Vincent confió en ella y abrió la boca a pesar del dolor.
Aprovechando la fuerte luz del escenario, Melisa miró su garganta: la mucosa estaba inflamada al rojo vivo e incluso se veían pequeñas marcas de quemaduras. Las cuerdas vocales estaban tan hinchadas que casi le cerraban el paso del aire. Además, le llegó un ligerísimo olor ácido, como a metal oxidado.

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