Los empleados se miraron entre sí; estaban furiosos, pero no se atrevían a decir nada.
La noticia de la clausura de la sucursal principal llegó rápido a la sede de Comercial Novierra, y varios altos mandos contactaron de inmediato a Lili Blanca.
Prácticamente, toda la estructura interna de Comercial Novierra estaba controlada a su antojo por los Blanca.
Ver el nombre parpadeando en la pantalla y la avalancha de mensajes en el grupo de su familia fue como una inyección de adrenalina para Lili Blanca.
Eran su papá y varios tíos que ocupaban puestos clave en la empresa. Sabía que a ellos les sobrarían métodos para lidiar con esa heredera arrogante.
—¡Lili! ¿Qué pasó? ¿En el grupo dicen que hiciste que clausuraran la sucursal principal? ¿A poco la escuincla esa de los Serrano de verdad se atrevió a tanto? —preguntó su papá, ansioso pero con su habitual tono de superioridad en cuanto Lili contestó.
Luego se coló la voz de un tío, llena de desdén:
—¡Se volvió loca! Una mocosa que ni experiencia tiene, ¿se cree la gran cosa solo por haber heredado un poco de poder? ¡Comercial Novierra se va al carajo sin los Blanca!
Otro tío fue más directo:
—¡No te asustes, Lili! ¡No se atreverá a hacerte nada malo! ¡Tu tía ya lo tenía previsto! ¡Solo espera!
En el chat familiar los mensajes no dejaban de llegar:
[¡Tranquila, Lili! ¡Al clausurar la tienda solo se está dando un balazo en el pie!]
[¡Exacto! Compras, producción, ventas... ¿qué departamento no es nuestro? Si cierra las tiendas, ¿va a dejar que la mercancía se pudra en las bodegas?]
[¡Déjala que cierre! ¡A ver cuánto le dura el berrinche! ¡Sin nuestra autorización, no puede sacar adelante ni una sola producción!]
[¡Tu tía dijo que le diéramos una lección! ¡Para que vea quién manda realmente en Comercial Novierra!]
Al escuchar las voces indignadas y soberbias en la llamada, y al leer esos mensajes llenos de incitación y «respaldo» en el grupo, Lili esbozó una sonrisa arrogante.
Exacto, ¿a qué le iba a tener miedo?
La que debería estar muerta de miedo era esa heredera que se creía intocable. Si ellos no cooperaban, ¿con qué iba a hacer sus grandes proyectos? ¡Solo iba a hacer el ridículo!
¡Si Melisa se metía con ella, se metía con los cimientos de los Blanca en la empresa! ¡Sin ellos, los «veteranos», Comercial Novierra se paralizaría en un instante! ¿A quién le iban a vender todo ese inventario acumulado? ¿Quién iba a administrar las tiendas? ¿Qué proveedor o distribuidor iba a reconocer a Melisa?
Por muy heredera que fuera, ¡no era más que una novata que no sabía nada del negocio!
Tras colgar el celular, Lili le dio una última mirada a la puerta clausurada y a los llamativos sellos de seguridad. Ya no había ni una pizca de miedo en sus ojos, solo pura ambición y el placer anticipado de la venganza.
***
La mamá de Teresa miró a Dani y luego a Melisa; sentía que el ambiente entre ellos era un poco tenso, pero de todos modos explicó—: El señor Soto quiere que le entreguemos a su ejército la producción de Menta Alpina de los próximos seis meses.
Melisa entrecerró los ojos.
—Yo ya renté estas tierras. Toda la Menta Alpina que se produzca aquí me pertenece. ¿Me vas a robar el negocio?
La mamá de Teresa se apresuró a confirmar—: Sí, sí, exacto. Toda esta parcela ya fue rentada por la señorita Serrano.
A la señora se le había olvidado que, antes de que Melisa apareciera, ella misma había dicho que la Menta Alpina de esos campos estaba bajo contrato de Novygen Biotecnología.
Haciendo cuentas...
La dueña de Novygen Biotecnología era Melisa.
Dani miró a Melisa con expresión seria.
—Es en preparación para una guerra.
Melisa se quedó paralizada un instante.
—¿Guerra?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA