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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 922

—No es necesario, gracias.

Quien respondió no fue Teresa, sino Nicanor, quien había salido de su habitación sin hacer ruido y, como un fantasma, se había plantado justo detrás de ella. Inclinándose hacia el auricular del teléfono, soltó con firmeza: —Ella ya tiene chofer.

Mariano se quedó helado al escuchar la voz de otro hombre, pero la voz cambió rápidamente a la de Teresa.

—Lo siento —dijo Teresa y cortó la llamada de golpe. Se giró, frunciendo el ceño—. ¿En qué momento te contraté como mi chofer?

Nicanor levantó su celular, abrió la aplicación de viajes y le mostró su número de pedido. —¿Este es tu número de teléfono?

Teresa miró la pantalla que mostraba su perfil como conductor y se quedó boquiabierta. —¿Aceptaste mi viaje? ¿Contrataste a un hacker para meterte en mi celular?

—No hice nada de eso. Fue pura coincidencia. —Nicanor habló con un tono relajado—. Esta zona está muy apartada. ¿Cuántos conductores crees que van a aceptar un viaje hasta aquí? Supuse que ibas a necesitar un auto, así que bajé la aplicación y me registré como conductor. Si el sistema asigna los viajes, lo lógico es que sea por proximidad, ¿no?

Nicanor echó un vistazo a la distancia entre ambos en la pantalla y sonrió de lado. —Estamos bastante cerca, ¿no le parece, señorita Manrique?

La verdad era que la noche anterior, al volver a su habitación, pensó que ella definitivamente necesitaría transporte. En un momento de inspiración, se le ocurrió registrarse como conductor en Linares. Sin embargo, tras subir toda su información, el sistema le arrojó un mensaje que decía: "En revisión. Tiempo estimado: 1 a 2 días hábiles".

Como no podía esperar tanto, pagó directamente trescientos millones para comprar la sucursal local de la empresa de transporte, usó los canales internos para aprobar su cuenta de inmediato y se convirtió en un orgulloso conductor de la plataforma.

Unos minutos después, Teresa abrió la aplicación y pidió el viaje. El sistema le asignó el viaje automáticamente. Cuando recibió la notificación, Nicanor se estaba lavando los dientes y sonrió con la boca llena de espuma, pensando que hasta los algoritmos sabían que debían estar juntos.

—¿De verdad no contrataste a un hacker para invadir mi privacidad? —Teresa lo miró con evidente desconfianza.

Nicanor sabía que ella seguía a la defensiva por lo que había pasado entre ellos antes, así que fue completamente directo: —Me pareció que el sistema de transporte de Linares tiene mucho potencial, así que aproveché y compré la empresa.

Teresa lo miró, incrédula. —¿Cuánto te costó "aprovechar"?

Nicanor levantó tres dedos.

Ximena soltó sin pensar: —¿Tres millones?

Nicanor le lanzó una mirada rápida. —Trescientos millones.

—¡Dios mío!

Ximena soltó un grito ahogado, completamente impactada por la revelación. No podía comprender la mentalidad de los ricos. Además, ¿acaso este gran hombre había perdido la cabeza? ¿Gastar trescientos millones en una sucursal cualquiera solo para ser el chofer de Teresa?

—Teresa, ¿qué tal si nos resignamos? —sugirió Ximena, tratando de ocultar su asombro—. Si buscamos a otro chofer ahora mismo, seguro que tardaremos una eternidad en encontrar uno.

Teresa se frotó las sienes con frustración. —Vámonos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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