Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 923

Teresa miró instintivamente a Nicanor, que estaba a su lado. —Mamá, no.

—Pero Mariano me dijo que estás con él —le recriminó Dora Manrique, y el solo mencionar a Nicanor le daba dolor de cabeza—. No vayas a dejar de lado a un buen candidato como él solo para volver a enredarte con ese hombre.

Teresa suspiró, sintiéndose impotente. —Mamá, estoy en un viaje de negocios. ¿Podemos hablar de esto cuando regrese?

—Sé que Mariano también es de Linares. Si él quiere pasar tiempo contigo, no lo rechaces, ¿me oyes? ¡El amor se construye con el tiempo! —insistió Dora, tratando de persuadirla—. No vuelvas a cometer los mismos errores. Tu madre solo tiene miedo de que te vuelvan a romper el corazón y termines mal.

Teresa respondió con un leve murmullo. —Entendido.

Tras colgar, Ximena, que iba en el asiento trasero, ni siquiera se atrevía a respirar con fuerza. Podía sentir claramente cómo el ambiente relajado del auto se había vuelto tenso en cuestión de segundos. Nicanor mantenía una media sonrisa en los labios, pero sus ojos estaban vacíos de cualquier atisbo de alegría.

Teresa se quedó en silencio por un momento y luego dijo: —Mi mamá solo se preocupa por mí.

—Es lo normal —respondió Nicanor en un tono neutro—. Hace bien en odiarme. Fui yo el que se portó mal en el pasado.

Teresa giró la cabeza para mirar por la ventana.

Visitaron un par de fábricas más en la zona. Teresa ya tenía una idea clara de lo que quería, y como empezaba a anochecer, Nicanor decidió que era momento de regresar.

La lluvia había amainado un poco, pero el camino era un desastre. La ruta, estrecha y lodosa, hacía que el auto se tambaleara. Nicanor manejaba con sumo cuidado, pero no podía evitar que el vehículo resbalara en algunos tramos. Por suerte, gracias a su excelente habilidad al volante, lograron llegar sanos y salvos al pie de la montaña.

Esa noche, los tres buscaron un restaurante para comer un buen estofado en la ciudad y cenar algo caliente. Al volver al hotel, la señora de recepción llamó a Teresa y le entregó una bolsa de regalo.

—Esto es para usted. Mmm, se lo dejó un novio suyo —dijo la señora, lanzándole varias miradas a Nicanor mientras hablaba.

Teresa tomó la bolsa. Eran unos dulces típicos de Linares que le había enviado Mariano, acompañados de una carta de disculpa escrita a mano.

Ximena vio la elegante caligrafía de la carta y no pudo evitar comentar: —Es rarísimo encontrar a alguien que todavía escriba cartas a mano en esta época.

Nicanor soltó un bufido. —Solo sirve para impresionar a niñas ingenuas.

Teresa los ignoró. —Vámonos a descansar.

Al día siguiente, Teresa bajó con Ximena como de costumbre, dispuesta a desayunar rápido para seguir visitando fábricas.

Pero para su sorpresa, el auto de Mariano estaba estacionado en la entrada. Esta vez le trajo el desayuno y se acercó con una bolsa en la mano. —Mi mamá preparó unas empanadas y un poco de sopa. ¿Quieres probar?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA