Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 109

—Tómate este menjurje.

Al ver que a Elías se le subían los colores de la rabia, el humor de Isabela mejoró considerablemente.

Le acercó el vaso. —Tiene propiedades para bajar la fiebre.

—¿Menjurje? ¿Qué diablos es eso?

—Es eso, un menjurje. ¿Nunca en tu vida has probado uno?

Cuando ella se sentía un poco mal, a su mamá le encantaba prepararle remedios caseros. Para su madre, no había nada que un buen menjurje no pudiera solucionar.

—Jamás he probado un menjurje —dijo Elías.

Tomó el vaso. —¿Es muy amargo?

—A mí me parece pasable. Cada vez que me siento mal, mi mamá me prepara uno. Ya estás grande, ¿te va a asustar un poquito de amargor?

—Si te parece amargo, entonces me lo llevo y lo tiro. Y yo que me tomé la molestia de ir hasta la tienda a comprártelo porque me enteré de que seguías resfriado y me preocupaba que la fiebre te dejara tonto.

—Si te mueres, pues ni modo. Pero si te quedas tonto y tengo que cuidarte toda la vida, ni loca lo hago.

—Si no hubieras venido, a lo mejor ya me sentiría mejor —dijo Elías, rechinando los dientes—. En cuanto llegaste, si no me muero, me vas a matar de un coraje. ¿No puedes hablarme con más amabilidad?

—¿Tanto deseas que me muera?

—Sí, deseo que te mueras para heredar tu fortuna.

—Antes de morir, dono toda mi fortuna, con tal de no dejártela a ti —replicó Elías, furioso.

—¿No se la vas a dejar a la mujer que amas? —lo provocó Isabela.

De repente, Elías se quedó callado.

—¿Nunca has oído que un resfriado te puede matar?

Elías no supo qué responder.

«¿Está preocupada por mí?», pensó.

Si estaba preocupada, podría decirlo directamente. ¿Por qué tenía que hablar de una forma tan desagradable? Casi lo mataba de un coraje.

—¡Ahora mismo, de inmediato, te tomas este menjurje! ¡Si no quieres el menjurje, tómate la medicina que te recetó el médico ayer!

Isabela golpeó la mesa con autoridad.

Después de golpear la mesa, pensó para sí: «¡Qué bien se siente regañarlo así! Y golpear la mesa también fue muy satisfactorio». Solo que golpeó con demasiada fuerza y ahora le dolía la palma de la mano.

Elías la observó durante un largo rato antes de, a regañadientes, abrir la bolsita y sacar el vaso desechable con el menjurje.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda