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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 130

—Mi suegra podrá estar muy insatisfecha conmigo, pero Elías me protegerá.

Isabela continuó:

—Su familia no estaba de acuerdo con que se casara conmigo, y aun así lo hizo.

Si la maltrataban, sería una bofetada para Elías, ya que fue él quien insistió en casarse con ella.

Además, a Elías le preocupaba que, si la trataban mal, su resentimiento hacia él creciera y terminara desquitándose con Jimena.

Al final, todo era por Jimena.

Mónica no era tonta y adivinó que Elías protegía a su amiga solo por el bien de Jimena.

Tras un largo silencio, le preguntó:

—¿Y estás dispuesta a dejar que te utilice así para siempre?

»Aunque no te falte nada en lo material, estás viviendo como una viuda en vida. Y la vida es muy larga.

»No vale la pena.

—No he dicho que vaya a ser su esposa toda la vida —respondió Isabela—. Cuando nuestro negocio tenga éxito y ganemos nuestro propio dinero, le pediré el divorcio.

»También estoy aprendiendo a dejar ir mis sentimientos por él. Ya estoy en eso, pero el corazón no es algo que puedas apagar con un interruptor. Cuando me hiere, todavía me duele.

Isabela admitió que aún sentía algo por Elías.

No podía simplemente arrancarse ese sentimiento de la noche a la mañana.

—Lo que me da miedo es que, si empieza a tratarte un poco mejor, ya no quieras dejarlo.

Mónica suspiró.

—Cuando él se porta bien contigo, es realmente bueno. Parece que te da el corazón entero.

Cuando Elías se preocupaba por alguien, lo hacía de verdad. Era joven, exitoso, guapo y de buena familia. Aunque siempre tuviera una expresión seria, las mujeres que lo admiraban eran incontables.

—No pasará.

Isabela recordaba constantemente los sucesos de su vida anterior.

Estaba decidida a no seguir amándolo.

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