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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 136

—¡Largo! —espetó Jimena.

La señora Méndez contuvo el aliento y, con una sonrisa forzada, se apresuró a marcharse.

Al darse la vuelta, su sonrisa desapareció, y caminó con el rostro serio hacia la salida de la casa.

No tenía idea de quién había hecho enojar a Jimena.

Cuando Jimena estaba de mal humor, siempre la tomaba con ella.

Hacía un momento, Jimena le había gritado que era tan detestable como Isabela. ¿Acaso Isa la había provocado?

Al salir de la casa, la señora Méndez se dirigió al patio trasero. Una vez que estuvo lo suficientemente lejos de la residencia principal, llamó a su hija.

Cuando Isabela contestó, le preguntó en voz baja:

—Isa, ¿qué le hiciste a tu cuñada? Está furiosa en la casa. Le serví un vaso de agua y lo tiró al suelo, y encima me gritó que me largara.

Isabela dijo con lástima:

—Mamá, te he dicho que no tienes que complacerla. Cuando se enoje, solo aléjate, no la enfrentes. Siempre le gusta desquitarse contigo.

—Al fin y al cabo, eres su suegra. Si no vas a imponerte como tal, al menos no dejes que te maltrate.

—Yo no le hice nada. Me llamó para que la acompañara de compras, pero no quise ir, y por eso se enojó.

La señora Méndez no lo pensó demasiado y regañó a su hija:

—Te pidió que la acompañaras de compras, ¿por qué no fuiste?

—No tengo tiempo y tampoco quiero ir de compras con ella. Quién sabe qué intenciones ocultas tiene. Mamá, tú sabes que es una víbora de dos caras. ¿Acaso no me ha perjudicado ya suficientes veces?

—Cuando todavía vivía con los Méndez, aguantaba todo por ti, dejaba que me hiciera la vida imposible.

Capítulo 136 1

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