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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 232

—Isabela, Isabela.

¿Quién la llamaba?

Para Isabela, atrapada en el dolor de su vida pasada, fue como ver una luz en la oscuridad.

—Isabela, despierta.

La voz se hizo cada vez más clara. Era Elías.

También sintió que le pasaban un pañuelo por la cara.

—¿Estás teniendo una pesadilla?

—Isabela, Isabela, despierta, despierta.

Elías le secaba las lágrimas con un pañuelo mientras la llamaba.

Se había quedado dormida y no sabía qué pesadilla estaba teniendo, pero lloraba desconsoladamente. Las lágrimas caían sin cesar, como perlas de un collar roto.

Se le partía el corazón.

No había llorado así desde su noche de bodas.

«¿Acaso soñó con nuestra noche de bodas, con las palabras crueles que le dije, y por eso llora así hasta en sueños?».

Isabela abrió los ojos.

Al ver a Elías, se quedó atónita, incapaz de distinguir por un momento si era real o un sueño.

—Isabela, ¿qué te pasa? ¿Qué soñaste? Llorabas de esa manera.

Lloraba como si se le hubiera acabado el mundo. Su expresión era de dolor y desesperación.

De repente, Isabela levantó la mano y le dio una bofetada a Elías. Fue tan fuerte e inesperada que el rostro de él se enrojeció de inmediato.

El chofer se quedó sin palabras.

«Se acabó, se acabó», pensó.

Quería saltar del carro. ¿Sería posible?

Temía que, cuando el señor Silva explotara, él también saliera perjudicado.

Elías levantó lentamente la mano y se tocó varias veces la mejilla abofeteada, mirando fijamente a Isabela.

¿Por qué lo había abofeteado?

¿Acaso su pesadilla de verdad tenía que ver con él?

¡Pero era un sueño!

Con los ojos llorosos, Isabela se miró la mano. Le dolía la palma; había golpeado con demasiada fuerza.

Volvió a mirar a Elías y le hizo una pregunta que lo hizo querer estallar:

—Elías, ¿te dolió?

Elías apretó los dientes.

Capítulo 232 1

Capítulo 232 2

Capítulo 232 3

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