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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 369

El señor Silva se acercó, trajo una silla, la colocó detrás de Vanessa, la limpió con un pañuelo de papel y dijo respetuosamente:

—Mamá, siéntese.

La atención y el cuidado del yerno dejaron muy satisfecha a Vanessa.

Después de sentarse, miró con severidad a su hija.

—Mamá, ¿por qué me miras así? Yo no te he hecho nada.

Elías estaba de pie junto a Vanessa, con cara de víctima.

Isabela miró a su madre, luego a Elías y le preguntó:

—Elías, ¿qué le dijiste a mi mamá?

—Mamá, mírala. Tiene una pésima actitud conmigo. Yo de buena gente quería acompañarla a comprar muebles y hasta le ofrecí pagar, pero se puso sarcástica y me corrió. Fui amable y me pagó con desprecios.

Isabela: «...»

¡Elías fue de chismoso!

La acusó con su mamá.

Solo le soltó un par de sarcasmos, ¿era necesario ir a quejarse con su madre?

—Isa, si andas de malas y necesitas desahogarte, vete a un lugar donde no haya nadie y grita, pero no te desquites con el pobre Elías.

—Él se preocupa por ti, es atento, ¿para qué descargas tu coraje en él?

—¿Qué negocio podría darte doscientos millones? Si no se concretó, es que no era para ti. Culpar a Elías de eso no tiene sentido, él no te robó esos doscientos millones.

—Mira cómo tienes a Elías, todo agraviado. Cuando llegué y me vio, casi se le salen las lágrimas. He visto crecer a Elías y nunca lo había visto tan dolido como hoy.

Elías había crecido junto con Rodrigo, y como Vanessa era la madrastra de Rodrigo, efectivamente había visto crecer a Elías.

A los ojos de Vanessa, Elías era el hijo ajeno perfecto, excelente en todo.

—Pídele disculpas a Elías. Al rato deja que te acompañe a comprar los muebles. Si no sabe, enséñale. Deberías sentirte feliz y afortunada de que esté dispuesto a dejar su estatus y ser sencillo por ti.

Isabela abrió la boca para explicar, pero su madre no le dio oportunidad.

Le soltó un largo sermón sobre la convivencia en pareja.

—Soy justa, no me pongo del lado de nadie por parentesco. Creo que Elías no hizo nada malo y que la culpa es tuya, por eso lo defiendo.

—Si no me lo puedes explicar a mí, explícaselo bien a Elías. Lo más importante en un matrimonio es la confianza y la comunicación. Si hay problemas, no los dejen para mañana, resuélvanlos hoy.

—Dejar las cosas guardadas solo empeora los conflictos. Tú piensas cosas raras, él también, y lo que era algo pequeño se vuelve un problema grande.

Isabela estaba desesperada.

—Discúlpate con Elías.

Vanessa exigió que su hija se disculpara con su yerno.

Por temor a que su madre siguiera sermoneándola, Isabela tuvo que disculparse con Elías de mala gana.

—Mamá, mira, Se disculpa de dientes para afuera.

Isabela sintió unas ganas enormes de darle una patada.

¡Chismoso!

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