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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 376

Nuria le entregó las cosas a Lorenzo e intentó darle un abrazo.

Lorenzo la detuvo apresuradamente, tosió un par de veces y le hizo señas con los ojos.

Rodrigo estaba ahí.

—Lorenzo, ¿qué te pasa? ¿Te sientes mal? Seguro te enfermaste anoche, te dije que no le bajaras tanto al aire acondicionado, pero a fuerza querías ponerlo a dieciocho grados, me estaba muriendo de frío.

—Mírate, ya te resfriaste, estás tosiendo. Al rato vas al médico.

—¿Y qué te pasa en los ojos? ¿ Se te metió algo?

Lorenzo apartó la mano con la que ella intentaba tocarlo y susurró:

—Rodrigo está aquí.

«Ah, Rodrigo».

Nuria se quedó helada un instante. Dejó de intentar lanzarse sobre Lorenzo y se giró. Vio a Rodrigo parado en la puerta de la cocineta, sosteniendo un vaso de agua. No hacía falta preguntar para saber que era para Lorenzo.

—Ah, Rodrigo está aquí —dijo Nuria con una risa forzada.

Dejó el café y los pastelitos en el escritorio y caminó directamente hacia él. Tomó el vaso de agua de las manos de Rodrigo, bebió un sorbo ella misma y luego se lo llevó a Lorenzo.

—Lorenzo, ya le tomé yo. Es incoloro e insíporo, así que supongo que es seguro. Si tuviera algo, bueno, ya lo bebí yo primero, así que la que se muere soy yo.

Al escuchar esto, tanto Rodrigo como su padre cambiaron de expresión.

Rodrigo agradeció internamente no haber puesto la droga al final.

Lorenzo, por su parte, se molestó por el tono provocador de Nuria.

—Nuria, ¿qué estás diciendo? Rodrigo solo me estaba sirviendo agua. ¿Cómo se te ocurre insinuar que Rodrigo quiere envenenarme? ¡Es mi hijo!

Lorenzo le arrebató el vaso de agua con desagrado.

—Ya le tomaste tú, ¿cómo voy a beber yo ahora?

Nuria trayéndole café y postres a Lorenzo... todos en la empresa los estaban viendo.

La gente no es tonta, adivinarían de inmediato.

—¡Rodrigo, cuida tu lenguaje! —lo reprendió Lorenzo con el rostro serio—. ¡Más respeto! ¡Es la madre de tu hermano y la mujer que yo elegí!

—Nuestros asuntos privados no son de tu incumbencia. Regresa a tu trabajo.

Rodrigo soltó una risa gélida.

—Ella sabe perfectamente que tienes esposa e hijos, y aun así se metió contigo, destrozó tu hogar y arruinó tu matrimonio. Sabe que es la amante y le gusta serlo. Es una descarada, una zorra, ¡la peor de todas!

—Lorenzo... —Nuria puso de inmediato cara de víctima.

Llamó a Lorenzo y luego miró a Rodrigo con fingida tristeza:

—Rodrigo, en aquel entonces fue tu papá quien se emborrachó y, sin importarle que yo me resistiera, me... Y aun así, me tragué toda esa humillación.

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