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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 486

Elías la miró con renuencia en los ojos.

Tenía muchas ganas de arrepentirse.

Finalmente, dijo en voz baja:

—No me he echado para atrás, pero Isabela, todavía tengo una oportunidad, ¿no?

»Mientras no estemos divorciados, seguimos siendo esposos y es mi deber tratarte bien.

»Isabela, mira cómo me comporto durante este tiempo y luego decide si realmente quieres divorciarte, ¿te parece?

Isabela comía mientras le respondía:

—Elías, estoy comiendo. No digas cosas que me quiten el apetito. Cuando termine de comer y haga la digestión, hablas lo que quieras, no vaya a ser que lo vomite todo.

»Y no hace falta que actúes. Haz lo que tengas que hacer, ve a donde quieras ir. No consideres mis sentimientos, no voy a cambiar de opinión.

Elías extendió la mano queriendo tocarle la cara, pero ella lo esquivó y lo fulminó con una mirada de advertencia.

—Elías, no me toques o te pongo el tazón de arroz de sombrero.

En los ojos de Elías se reflejó el dolor.

Ni siquiera dejaba que la tocara.

Todavía eran esposos, podían dormir en la misma cama, podían tener la intimidad de una pareja.

A Elías se le ocurrió una idea: si en este tiempo lograban consumar el matrimonio y tener intimidad real, y luego ella quedaba embarazada, tal vez dejaría de insistir en el divorcio.

Se quedó mirando a Isabela fijamente; su mirada se volvía cada vez más ardiente mientras la recorría de pies a cabeza.

—Elías, ¡aunque nos acostemos, igual me voy a divorciar!

Las palabras de Isabela dejaron a Elías desconcertado. ¿Acaso leía la mente?

Sabía exactamente lo que él estaba pensando.

—Isabela, ¿así de fácil me dictas sentencia de muerte?

Capítulo 486 1

Capítulo 486 2

Capítulo 486 3

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