Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 512

Cuando ambas salieron, Mónica preguntó en voz baja: —¿Esa es la amante que mantiene tu padrastro?

—Esa misma.

Isabela había visto fotos de Nuria.

Mónica comentó: —Pues no está mejor que la señora Vanessa. Si acaso es un poco más joven, sabe arreglarse y verse coqueta.

—Ellos buscan la novedad. Creen que el pasto siempre es más verde en el jardín ajeno y que las mujeres de fuera son mejores. Pero cuando se casan con la amante y se la llevan a casa, se dan cuenta de que a veces ni siquiera le llega a los talones a la esposa original.

—De todos modos, mi mamá ya se divorció de él. Al menos tuvo algo de conciencia y no la dejó en la calle; le dio sesenta millones. Sumado a lo que le había dado antes, mi mamá estuvo casada con él veinte años y sacó activos por más de cien millones.

—Mi mamá no es de gastar a manos llenas. Con esos activos, su vejez está asegurada.

Incluso podría vivir muy bien.

Ambas sabían que era imposible que Lorenzo diera más dinero, ya que esos eran bienes prematrimoniales. Que Lorenzo aceptara dar sesenta millones de compensación ya era para que Vanessa se diera por bien servida.

Solo porque no hizo escándalo logró esa suma. Si se hubiera puesto a pelear y gritar, volviéndose enemigos, Lorenzo probablemente le habría dado unos cuantos millones para deshacerse de ella.

O tal vez ni un peso.

—De mi mamá ya no me preocupo tanto. Lo que me tiene nerviosa es mi divorcio con Elías, me da pavor que surja algún imprevisto.

Como Elías podía soñar con cosas de la vida pasada, Isabela temía que se arrepintiera y no quisiera divorciarse.

Él creía que ella moría porque al divorciarse perdía el estatus de señora Silva y su protección, y por eso alguien se atrevía a atacarla y matarla.

Nunca entendió que todas sus desgracias empezaron por él. Fue él quien la engañó para casarse y la arrastró a su mundo, provocando tantas calamidades hasta su muerte trágica.

—Ya quiero que me den el alta. Si él no quiere ir al Registro Civil, lo llevaré amarrado si es necesario.

Sin embargo, como su estudio estaba ganando dinero, habían llamado la atención de muchos, y varios sitios web estaban empezando a incursionar en las microseries.

Algunos editores ya estaban publicando en redes sociales que buscaban guiones.

Isabela sabía que la tendencia de las microseries había llegado con fuerza y que mucha gente se querría subir al barco. Claro que los que ganarían dinero de verdad serían los que, como ellas, entraron temprano.

A partir del segundo semestre del próximo año la competencia sería feroz y ya no sería tan fácil ganar.

Así era en todos los negocios: cuando se llena de gente, las ganancias bajan. El pastel es del mismo tamaño; no es lo mismo que se lo coma una persona a que se lo repartan entre cien.

En ese momento, sonó el celular de Mónica. Contestó; era Melina.

—Mónica, mi hermano dice que la serie en la que invertimos se estrenó hoy y rompió récords, ¿verdad? Yo ni me fijo en eso, confío ciegamente en ustedes dos y les dejo todo el manejo de las microseries.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda