Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 535

Elías se disculpó.

Tras dejar de huir y enfrentar a Isabela, la miraba con una intensidad casi desesperada, recorriendo cada rasgo de su cara.

Era hermosa.

Siempre supo que era guapa.

Antes, le parecía una belleza vacía.

Ahora, la veía radiante, segura de sí misma, magnética. Su mirada quedaba atrapada en ella sin que pudiera evitarlo.

Mónica, que estaba sentada junto a Isabela, se levantó prudentemente para cederle el lugar a Elías.

Elías le agradeció y se sentó junto a su esposa. Intentó tomarle la mano, pero Isabela se apartó.

Sus ojos se oscurecieron.

—Estabas muy ocupado. Había mucha gente para recogerme, daba igual si venías o no.

Las palabras de Isabela sonaron frías y distantes en los oídos de Elías. Estaba marcando su territorio, alejándolo.

Sí, se iban a divorciar.

Por más que le doliera, no había nada que hacer. El arrepentimiento no servía de nada si no había vuelta atrás.

Elías miró a los demás y dijo cortésmente: —Gracias a todos por ir por Isabela.

El grupo solo sonrió, sin decir mucho.

—Isabela, ¿por qué no vamos a casa? Ana estuvo esperando todo el día, preparó muchos platillos que te gustan pensando que llegarías.

Elías volvió a centrarse en ella. —Cenamos aquí con tu mamá y luego nos vamos, ¿te parece?

Isabela sostuvo su mirada oscura. Se miraron fijamente un largo rato hasta que Elías mencionó que necesitaban hablar del divorcio. Solo entonces, ella asintió.

—Está bien. Le diré a mi mamá que nos vamos después de cenar.

—Veo que Elías tiene intenciones de arreglarlo, se le ve más atento que antes.

Vanessa respondió con frialdad: —El amor forzado y tardío no sirve de nada. Además, eso no es amor profundo, es solo que se dio cuenta de que Isa es la mejor opción para ser una esposa obediente.

—Ni siquiera ha superado del todo a su amiga de la infancia. Y aunque lo hiciera, si Isa no quiere volver, da igual.

—Después de todo lo que pasamos, ya lo asimilé. Si Isa se quiere divorciar, que se divorcie. No necesitamos de un hombre para vivir.

—Mientras ella esté sana y feliz, si se casa o no, es lo de menos.

Vanessa había cambiado su mentalidad: la felicidad de su hija era lo primero.

— Elías no sabe ni lo que quiere. Antes era un témpano de hielo, y ahora que la va a perder, resulta que no la puede soltar.

—Él no es para Isa.

Antes estaba encantada con su yerno; ahora, la decepción era total.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda