—Si vuelvo a casarme con Isabela, ¡jamás nos divorciaremos! Cuando vuelva a conquistarla, será porque me habré enamorado de ella. ¡Y a la persona que amo, la trataré bien toda la vida y nunca la abandonaré!
Elías le gritó a Jimena.
Después de gritar, al ver la expresión de asombro de Jimena, respiró hondo varias veces.
Suavizó su expresión y le dijo:
—Jimena, le diré al chofer que te lleve a casa. Yo tomaré un taxi a la empresa.
—Elías.
Jimena estaba asustada por el grito de Elías.
Elías nunca le había levantado la voz, y ahora le acababa de gritar.
Y las palabras de Elías la molestaron muchísimo.
Dijo que cuando volviera a conquistar a Isabela sería porque ya la amaba. ¿Eso significaba que iba a dejar de amarla a ella?
Si él dejaba de amarla, ¿ qué ventajas le quedarían a ella con él?
—No... no te pongas tan triste. Si te sientes mal, descansa un par de días, no vayas a la oficina —dijo Jimena con voz suave.
Pensó que Elías estaba de mal humor por el divorcio y por eso le había gritado.
No se lo tomaría a pecho.
Elías murmuró:
—Mi esposa me va a dejar, ¿cómo no voy a estar triste?
Especialmente porque Isabela se había ido con Álvaro, eso lo entristecía aún más.
Pero no tenía caso decirle estas cosas a Jimena; ella no lo entendería.
Elías ordenó al chofer que llevara a Jimena a la residencia de la familia Méndez, mientras él paraba un taxi en la calle para ir directo al Grupo Silva.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda