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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 611

Elías se quedó sin palabras.

— Isabela, no tienes corazón.

—Ya estamos tramitando el divorcio, es mejor ser crueles de una vez.

Elías no supo qué responder.

—Si no hay nada más, regresa a descansar. Yo también voy a dormir.

Isabela lo estaba corriendo sutilmente.

—Esta casa es enorme y vas a vivir sola, ¿no te da miedo? Si quieres, me quedo a acompañarte. Tranquila, no voy a intentar nada, te lo prometo.

—No hace falta, no tengo miedo.

La seguridad de la zona era excelente. Isabela confiaba en los guardias; la gente que vivía allí era rica o poderosa. Ella, una señora Silva caída en desgracia y a punto de ser echada por su familia política, ¿qué tenía que temer?

Otros tenían más dinero, vidas más valiosas, y no tenían miedo.

Había vecinos a ambos lados. Al volver, vio que en la casa de al lado, la del señor Montiel, aún había luces encendidas.

Por eso no tenía miedo.

—Isabela...

—Elías, ¿quieres que llame a seguridad para que te saquen? Dijiste que esta casa me la quedaba yo, y ya estamos haciendo el traspaso.

Las escrituras pronto estarían a su nombre.

Elías sintió una amargura insoportable en el pecho.

En silencio, tomó el vaso de agua que no había terminado y se lo bebió de un trago.

Al dejar el vaso, la miró unos minutos más. Al ver que ella no tenía la más mínima intención de pedirle que se quedara, se levantó decepcionado y le dijo:

—Está bien, me voy.

—Que descanses.

Él sacó un juego de llaves y las puso frente a Isabela.

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