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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 614

Poco después, llegó Isabela.

—Isabela.

Al ver a su amiga, Mónica salió del mostrador y señaló hacia Sofía con la barbilla.

—Mira, ahí sigue sentada, muy digna. Insiste en que nuestro café no sirve.

»Nos hizo cambiárselo gratis una y otra vez. Obviamente vino a fregar.

»Me puse a discutir con ella y casi me da el patatús.

Isabela no dijo nada, solo le indicó a su amiga que atendiera a los demás clientes. Ella se encargaría.

Sofía había venido a buscar pleito con ella.

Ya había avisado a Valeria y a Elías. Hoy no dejaría que Sofía se fuera sin una lección, o dejaría de llamarse Isabela.

Caminó hacia ella.

Sofía notó su presencia y se puso un poco nerviosa.

Era la primera vez que drogaba a alguien. Tenía miedo de que la descubrieran, pero también urgencia por ver los resultados.

Jimena le había asegurado que esa droga solo haría que Isabela pasara un mal rato, que no la mataría ni le causaría daños graves. Por eso se había atrevido.

Pensó que mejor guardaba los polvos pica-pica para otra ocasión. Hoy se conformaría con que Isabela quedara en ridículo.

Isabela llegó frente a ella, jaló una silla y azotó las llaves del coche sobre la mesa con fuerza.

Sofía levantó la vista y reclamó molesta:

—Isabela, ¿qué te pasa? ¡Casi me matas del susto! ¿Estás loca o qué?

—La señorita Silva tiene el ego más grande que el cielo, ¿y se asusta con eso?

Ah, cierto, recordaba que Sofía tenía un enamorado. Un hombre mujeriego y mucho mayor que ella. La familia Silva, por supuesto, se opuso a esa relación.

Pero Sofía se aferró a casarse con él. Incluso se fue a vivir con el tipo. Él también tenía dinero y estatus, y nunca rechazaba a una mujer que se le ofreciera en bandeja de plata.

Vivieron su romance un tiempo, y cuando los mayores de la familia Silva se enteraron, Sofía ya había perdido el corazón y la inocencia, pero no pudo casarse porque el hombre no tenía la menor intención de formalizar.

Aquello casi mata del coraje a los ancianos de la familia.

Recordaba que en esa época Elías andaba con una cara de funeral que asustaba. Ella le preguntó qué pasaba, pero él no le contó nada, incluso la acusó de querer regodearse en la desgracia ajena. Por eso nunca supo quién era el hombre que le gustaba a Sofía.

En esta vida, se preguntaba si Sofía volvería a enamorarse del mismo sujeto.

Ese hombre, que se atrevió a vivir con Sofía y luego no hacerse responsable, era un valiente, considerando que las conexiones y el poder de la familia Silva hacían temblar a muchas familias ricas.

Pero resulta que la familia Silva no pudo hacerle nada.

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