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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 671

La selección natural, la supervivencia del más apto.

Todo dependía de quién pudiera abrirse paso a sangre y fuego en la cruel sociedad y en el despiadado mundo de los negocios.

El teléfono de Isabela empezó a sonar insistentemente.

Miró la pantalla: era Álvaro.

Contestó.

—Isabela, ¿ya llegaste a San Valerio?

—Ya estoy en el hotel, acabo de registrarme. Descanso un poco y voy a la empresa a checar unas cosas.

Álvaro soltó un suspiro de alivio.

—Qué bueno que llegaron. Como se fueron manejando, no me atreví a llamar antes para no distraerte al volante. Calculé que ya habrían llegado y por eso marqué.

—Gracias por preocuparte, Álvaro.

—Somos amigos, ¿no? Es normal que los amigos se preocupen el uno por el otro.

Melina, que escuchaba a un lado, pensó para sus adentros: «Álvaro se preocupa porque está enamorado de Isabela».

¿Por qué no preguntaba por ella? Pues porque Álvaro no la amaba a ella, así de simple.

Solo Isabela, en su inocencia, creía de verdad que la amabilidad de Álvaro era por su amistad con Carolina.

Esa chica llevaba poco tiempo en el mundo empresarial y todavía era algo ingenua; no se las sabía todas como esos viejos lobos de mar.

Que Carolina e Isabela se llevaran bien, tal vez era todo un plan para ayudar a su hermano.

Pero como era un asunto personal entre Isabela y Álvaro, Melina decidió no decir nada explícito, aunque ya lo tenía más que claro. A lo mucho le soltaba alguna indirecta a Isabela para que ella misma cuestionara las intenciones de Álvaro.

El problema era que Álvaro se movía demasiado rápido. Isabela ni siquiera tenía el acta de divorcio en la mano y él ya estaba ahí, marcando territorio.

Melina ya ni oportunidad tenía de presentarle a alguno de sus hermanos.

Principalmente porque a Isabela no le interesaba.

Aunque Melina insinuaba que a Álvaro le gustaba, Isabela no se lo creía del todo. Pensaba que él era amable con todo el mundo, no que la amara.

Ella no era monedita de oro para caerle bien a todos, y tenía muy claro quién era.

Además, acababa de escapar de una familia rica y no tenía intenciones de volver a meterse en otra. Aunque ahora tenía algo de dinero, comparada con esas familias de abolengo, seguía siendo pobre.

Esa gente no se fijaría en ella.

—Ya casi es el cumpleaños de Álvaro. Tú y Caro son buenas amigas, y Álvaro te ha ayudado bastante. Cómprale un regalo de cumpleaños como agradecimiento por su ayuda y atenciones.

Isabela parpadeó confundida.

—¿Cómo sabes cuándo es el cumpleaños de Álvaro?

Ella ni siquiera lo sabía.

Melina sonrió.

—Grupo Morales y Grupo Silva son socios cercanos, lo que los convierte en competencia para mi Grupo Rivas. Sabemos todo sobre ellos. Hay que conocer bien al enemigo para ganar la guerra.

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