—Primo, Isabela recuperó el apellido de su padre biológico, ahora es simplemente Isabela.
—Ah, ya veo. Gracias por decirme, si la hubiera seguido llamando por su apellido de casada, tal vez se habría molestado.
—¿Qué pasa? ¿Quieres ayudar a tu primo? Gracias por la intención. Tu primo puede ser inútil para otras cosas, pero para ligar soy un maestro. No hay mujer que se me resista.
Camilo rebosaba confianza.
—Primo, tienes bastantes rivales, así que échale ganas. Elías quiere volver con ella y resulta que a Álvaro también le gusta; incluso pausó su amistad con Elías para poder cortejarla.
—Esos solterones quedados que no saben tratar a una mujer no entienden su corazón. Seguro terminan perdiendo contra mí.
Jimena rió.
—Entonces te deseo suerte para que te quedes con la bella dama.
Si le enviaba varios hombres para acosar a Isabela, las oportunidades de Elías serían menores.
Jimena estaba dispuesta a todo para impedir que Elías e Isabela volvieran, buscando arruinar a Isabela y, al mismo tiempo, llenándola de pretendientes molestos.
La señora Castillo miró a su hija con impotencia. Al final, era su hija y tenía que estar de su lado.
***
Por otro lado, Isabela estornudó un par de veces seguidas. Tomó un pañuelo, se frotó la nariz y le dijo a Álvaro:
—No sé quién ande hablando mal de mí o planeando alguna jugada sucia en mi contra.
—Seguro te vas a resfriar. No pongas el aire acondicionado tan frío en la noche.
Álvaro usó los cubiertos de servicio para ponerle un poco más de comida en su plato.
—Come, ya deja de hablar de la serie o se va a enfriar todo.
—Perdón, me emocioné con la trama y se me olvidó comer.
Esa comida se alargó un poco.
Después de comer, Álvaro insistió en llevar a Isabela de regreso a la empresa.

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