—Escuché que Álvaro ya le había echado el ojo a Isabela desde hace tiempo y solo estaba esperando a que Elías se divorciara.
Valentina miraba a Isabela con envidia. A ella le gustaba Álvaro, pero él se había enamorado de Isabela.
Suspiró y le dijo a Jimena:
—Tampoco te preocupes tanto. Todos hemos visto lo bueno que es Elías contigo. Además, tú ya te casaste con Rodrigo; lo importante es que estés bien con tu marido.
Jimena buscó rápidamente a su esposo entre la gente y lo vio charlando animadamente con varias damas de sociedad.
—Rodrigo está muy ocupado —dijo ella, y luego añadió con amargura—: Simplemente no entiendo, ¿qué tiene Isabela que sea mejor que yo? En familia, estudios, capacidad... ¿en qué soy inferior? Elías ya no me ama, también se enamoró de ella.
Valentina comentó con mala leche:
—Tienes toda la razón. No es más que una arrimada que llegó a la familia Méndez siguiendo a su madre. De verdad se cree la gran heredera.
Luego agregó con resignación:
—Pero en cuestiones de sentimientos, no hay lógica que valga. Vámonos, busquemos a las demás para platicar un rato.
—No quiero ir, ve tú.
—No vayas a hacer ninguna locura. Hay mucha gente aquí, si pasa algo como la última vez, saldrás perdiendo.
Valentina se refería a la vez que instigó a Sofía para drogar a Isabela. Al mencionar aquel incidente, el odio en los ojos de Jimena se intensificó.
Antes, cuando asistía a estos eventos, aunque no fuera la reina absoluta, todos eran muy amables con ella y muchos intentaban hacerle la barba. Como Elías la trataba de maravilla y todos ahí eran unos convenencieros, notaban el afecto de él hacia ella. Ese trato especial la convertía fácilmente en el centro de atención.
Pero ahora, ese halo de luz que la rodeaba se estaba desviando poco a poco hacia Isabela. Y debido a su detención anterior, su reputación estaba dañada; esta noche, salvo las esposas de los socios del Grupo Méndez y sus amigas cercanas, nadie más se acercaba a hablarle. Ya no tenía ese trato preferencial.
—Lo sé, no haré nada. Solo es que me cae mal y no quiero que esté con Elías. Valentina, ve tú con las chicas.

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